El Castillo de Aulencia se localiza en el término municipal de la localidad de Villanueva de la Cañada, en la Comunidad de Madrid.
Junto a su enclave surgió la desaparecida aldea de Villafranca del Castillo, que actualmente da nombre a una urbanización de lujo. De ahí que también sea conocido como Castillo de Villafranca.
El edificio se encuentra en estado de ruina progresiva, si bien conserva gran parte de la estructura original. En sus cercanías está el Centro Europeo de Astronomía Espacial, la ESAC, de la Agencia Espacial Europea.
El castillo podría tener un origen musulmán. Aunque no existe abundante documentación al respecto, cabe suponer que fue residencia del jefe árabe de la zona, al que tributaban todos los pueblos del entorno. Las primeras referencias escritas son muy posteriores. Se sabe que en el siglo XIV su propietario era García Fernández, y que en el siglo XV pasó a manos de Alfonso Álvarez de Toledo, noble al servicio de Juan II de Castilla. En 1450 aparece citado como fortaleza en un documento fechado en la ciudad de Madrid.
Hasta prácticamente el siglo XIX, no vuelve a haber referencias escritas sobre el castillo. En 1813, en el testamento del Marqués de Gelo y Santamarca, se describe el lugar como una zona despoblada. Posteriormente pasó a manos del marqués de Sotomayor, que en el año 1868 sus descendientes tuvieron que venderla dadas sus dificultades económicas para mantenerlo. Fue adquirido por Fernando Puig y Gilbert, y en el año 1918 por la familia Ballesteros, actuales propietarios del castillo y tierras circundantes. Sus características arquitectónicas son parecidas a las de otras fortificaciones de la época, que aún se conservan en distintos puntos de Castilla. Particularmente, guarda muchas similitudes con el Castillo de Jadraque, en la provincia de Guadalajara.
El edificio es de pequeñas dimensiones. Está formado por un cuerpo principal. alrededor del cual se extiende la barbacana exterior. El núcleo pricipal es de planta cuadrada, de unos 25 m. de lado, siendo su elemento más importante la Torre del Homenaje, de más de 20 m. de altura, que se halla adosada a una de las esquinas de la construcción. Ocupa prácticamente la cuarta parte del conjunto y consta de varios pisos, de los cuales sólo es accesible el inferior dada la situación ruinosa en que se encuentra. Esta planta baja se compone de dos salas abovedadas, comunicadas entre sí, con entradas al patio de armas.
Además de la torre del homenaje, aún se conservan en pie ocho torres cilíndricas, repartidas entre los vértices y los centros de los cuatro lados del edificio principal. Los muros del mismo poseen un grosor de un metro y medio y aproximadamente seis metros de altura. El recinto interior está compuesto por habitaciones sencillas, sin ornamentación. Existen, además, algunas estancias subterráneas.
Fuente: Castillos del Olvido
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