sábado, 31 de julio de 2021

Castillo de Godos (Teruel)

 


El Castillo de Godos se encuentra situado en la localidad del mismo nombre, perteneciente al término municipal de la población de Torrecilla del Rebollar, en la comarca del Jiloca de la provincia de Teruel (Aragón). 

Se trata de un castillo refugio levantado en el siglo XIV para defensa del lugar, probablemente durante las Guerra de los Dos Pedros (1356-1369) que enfrentó a Pedro I El Cruel de Castilla con el rey aragonés Pedro IV el Ceremonioso. 

En la actualidad destaca de los restos del castillo una torre de planta circular realizada en mampostería que conserva aspilleras en su estructura y alcanza unos 10 metros de altura. Estuvo rematada por almenas que, al parecer, se taparon al cubrirla por un tejadillo de época posterior. 

La puerta de acceso se situaba en altura, a unos dos metros sobre el nivel del suelo. Hoy hay una escalera para poder acceder a su interior. De la torre arrancan dos cortos muros de mampostería que pertenecerían a la muralla del castillo. 

La torre ha sido restaurada recientemente, por lo que se encuentra en buen estado. 

Fuentes: Wikipedia
               castillos.net
               sipca.com

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Castillo de Torrecilla del Rebollar (Teruel)

 


El Castillo de Torrecilla del Rebollar se alza sobre una pequeña loma desde la que domina la localidad del mismo nombre en la provincia de Teruel (Aragón). 

El castillo formaba parte de una línea de fortificaciones creada por Ramón Berenguer IV entre los años1142 y 1150 para la defensa de la frontera, con Segura de los Baños, Torre los Negros, Castel de Cabra y Torre de Arcas. Desde su fundación perteneció al señorío de Daroca y posteriormente a su Comunidad de aldeas, sesma de Barrachina. 

En el año 1356, ante el estallido de la Guerra de los Dos Pedros (1356-1369) que enfrentó a Aragón y Castilla, el rey Pedro IV de Aragón manda reconstruir el castillo para prevenir posibles ataques de los castellanos, aunque éstos no llegarían a asediar el lugar. El castillo fue abandonado tras este conflicto. Se encuentra en estado de ruina progresiva. 

Los restos de este castillo-refugio se alzan sobre una pequeña loma, no lejos de la iglesia. Se componen de un muro de mampostería, con planta redondeada y de unos 30 metros de diámetro, pero muy rebajado en altura. En algunas partes de este muro parece ser que se alzaban algunos torreones, de los que poco se conserva. 

Fuentes: Wikipedia
               castillos.net
               sipca.com

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Castillo de Villel (Teruel)

 


El Castillo de Villel se alza sobre un cerro desde el que domina la localidad del mismo nombre, un núcleo situado en los Estrechos del río Turia en la carretera que se dirige hacia Cuenca, en la provincia de Teruel (Aragón). 

Es el edificio más antiguo y ciertamente más emblemático de Villel, ocupando un lugar predominante en el escudo de la villa. Está situado en lo alto de una roca, en el centro del pueblo, de difícil acceso, con una caída con respecto al nivel del río de unos 65 metros. Su zona norte es un precipicio, sólo queda como accesible la zona sur, donde estaba la única puerta de entrada. 

Las citas primeras al Castillo de Villel son de historiadores musulmanes que desde el siglo XI hacen mención a su pertenencia a los Banu Gazlum, vasallos de los señores de la Sahla (Llanura), los también beréberes Banu Razín. También es llamado Castillo del Cid, ya que la tradición dice que Rodrigo Díaz de Vivar pasó allí una noche antes de ir a la toma de Valencia. 

Aunque esta fortaleza táctica fue muy importante para los Templarios, alcanzó su mayor esplendor con los Caballeros de la Orden de San Juan del Hospital, especialmente con Don Juan Fernández de Heredia, Gran Maestre y Castellán de Amposta, cuyo primer destino fue precisamente Villel, población que recuerda continuamente en sus escritos, especialmente en los Cartularios de la Orden y en su epistolario personal. 

El castillo fue, al al igual que la población, muy importante para estas Encomiendas, y sobre todo jugó un papel en la Guerra de los dos Pedros. El siglo XIV fue muy importante para su ampliación y su desarrollo, aunque hoy día, lamentablemente, solo unos escasos restos son los testigos de su primitivo esplendor. 

Tuvo su apogeo entre los siglos IX y XVI. Al cesar la reconquista y unificarse los reinos de Castilla y Aragón, van perdiendo su razón de ser de forma lenta pero inexorable, a pesar de todo, se mantuvo en buen estado mientras perteneció a la Orden de San Juan del Hospital. En el año 1.840, fecha en que dejó de tener un dueño específico, motivo por el que cesaron las reparaciones habituales, ello unido al paso del tiempo y a las inclemencias meteorológicas, sin olvidar los destrozos de la Guerra civil, lo convirtieron en ruinas. 

Su superficie, debido a la topografía es irregular, la planta se asemeja a un cuadrilátero de 45 x 25, la superficie aproximada que encierra el perímetro externo (147m.) es de 1200 metros cuadrados. Antes de ser restaurado se apreciaban restos de la muralla, obra de mampostería y ripios como era usual, de un grosor medio entre 2,5 y 0,7 metros. En el interior del recinto se adivinan los restos de varias dependencias, que desde mediados del siglo XIV hasta el siglo XIX fueron los silos o graneros de la Orden Hospitalaria. 

Tuvo un aljibe de 4 x 2 metros cuya profundidad no es posible determinar, para el almacenamiento de agua en caso de asedio. En su parte occidental se alza orgullosa la Torre del Homenaje, un rectángulo de 8 x 6 metros y muros de 2,3 m. de grosor, que presenta dos plantas abovedadas con medio cañón y una escalera de caracol para acceder a la primera planta, sede del Comendador y la segunda planta a la que se accedía por el exterior y donde se ubicaba la guardia. 

El castillo además de ser el emblema de la población tiene elementos únicos que lo hacen especialmente atractivo al visitante, como son los graffitis, unos dibujos incisos en las paredes que milagrosamente se han mantenido y que son todo un documento gráfico de la caballería de las armas y arreos de estos medio monjes medio soldados, de cómo asediaban y de cómo establecían sus campamento. Son historias, retazos del recuerdo de la dura vida castrense de templarios y sanjuanistas, hechas en las frías veladas de guardia, a modo de conjuro contra el sueño y el aburrimiento. 

La falta de excavaciones arqueológicas nos priva de conocer los restos más antiguos y la edad de los estratos ancestrales de Villel. Hay dos razones que nos inclinan a pensar que en época celtíbera hubo un poblado fortificado en la parte alta de la localidad, era lo usual entre estas tribus, su ubicación permite vigilar o controlar el valle cuya vía de comunicación natural pasa por aquí obligatoriamente rumbo al norte desde levante y también al sur y al centro peninsular. 

Fuentes: Wikipedia
               castillos.net
               sipca.com
               Ayto. de Villel (Teruel)
               Eduardo Argote (Fotos)

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Castillo de Lechago (Teruel)

 


El Castillo de Lechago, también conocido como El Castillejo de la Moratilla, se alza sobre un pequeño cerro rocoso aislado sobre el río Pancrudo, a 3 km. de la aldea del mismo nombre, perteneciente al término municipal de Calamocha de la comarca del Jiloca en la provincia de Teruel (Aragón). 

Se puede llegar a las ruinas saliendo de Lechago por la carretera hacia Cuencabuena. A unos dos kilómetros de Lechago, pocos metros antes de unas casas viejas que se ven a la izquierda junto a la carretera (las únicas que se observan durante estos dos kilómetros), hay que girar a la derecha por una pista en buenas condiciones y seguir por ella hasta pasar por debajo de la vía del tren y posteriormente por debajo de la autovía mudéjar (A-23). En este punto, nada más pasar por debajo de la autovía, hay un sendero a la derecha que, andando y cuesta arriba, nos lleva en unos 15 minutos a los pies del cerro donde se encuentran las ruinas. Una vez frente al cerro se puede rodear por la derecha para llegar a los restos. 

Se tiene documentación del siglo XII referente al actual enclave de Lechago. Tras la conquista de la comarca por el rey de Aragón Alfonso I el Batallador y posteriormente por Ramón Berenguer IV, se forma la Comunidad de Aldeas de Daroca (año 1142), de la cual formó parte como aldea de la sesma de Barrachina. 

Se trata de un castillo roquero de planta irregular adaptada al espacio disponible en la roca sobre la que se asienta. Consta de dos recintos parcialmente concéntricos apreciables por los dos escalones en la roca. Está orientado de Este a Oeste, con una longitud de 115 m. y una anchura máxima de 40 m., cubriendo una superficie de 4.450 m2. Excepto en su flanco meridional, todo su perímetro está rodeado de rocas verticales inaccesibles, y es en dicho flanco donde se situaban las defensas. 

En el resto la verticalidad de las peñas hacen imposible el ataque. Como elemento más destacado podemos admirar, en su extremo Este, una torre de planta cuadrada, con cinco metros de lado. Ha perdido altura y la mayor parte de sus paredes Noroeste y Suroeste, pero todavía destaca por su gran tamaño. Su fábrica es el tapial de mampostería. Además de la torre, quedan restos muy disgregados de un lienzo en el flanco Sur. También se observan fragmentos de cerámicas en superficie y un montón de rocas en su parte más alta que podría corresponder a alguna torre derrumbada. 

Se encuentra en estado de ruina progresiva. 

Fuentes: Wikipedia
               castillos.net
               castillosricsol.org
               sipca.com

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Castillo de Camarillas (Teruel)

 


El Castillo de Camarillas se alza sobre una loma de forma redondeada que domina la localidad del mismo nombre en la provincia de Teruel (Aragón). 

Desconocemos cuándo se fundó esta población ya que su primera mención documental aparece en el año 1217 en el Cartulario de Aliaga y perteneció a la Comunidad de Teruel, en la sesma de Monteagudo. El castillo-refugio sería construido durante la Guerra de los Dos Pedros en el siglo XIV pero posteriormente abandonado, aunque se volvió a usar durante las guerras carlistas en el siglo XIX. 

En el transcurso de las guerras carlistas se añadió al conjunto un reducto, al pie de la loma, formado por dos muros en forma de esquina con las aspilleras propias del siglo XIX. 

Los restos abarcan bastante superficie, consistiendo en una muralla baja de piedras menudas reforzada por tres cubos semicirculares y en la cota más alta una torre de mampostería y planta circular de unos 7 metros de diámetro y rebajada en altura. 

Al pie del monte se conservan los restos del fortín carlista, dos muros con aspilleras para fusiles. Se conservan restos del primitivo núcleo, del castillo, un acueducto y de una iglesia. Este recinto fortificado contó con una muralla de planta circular reforzada por tres cubos y una torre de planta redonda. 

Fuentes: Wikipedia
               castillos.net
               sipca.com

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viernes, 30 de julio de 2021

Castillo de La Hoz de la Vieja (Teruel)

 


El Castillo de La Hoz de la Vieja se alza sobre un cerro junto a la localidad del mismo nombre, desde el que domina la misma y un amplio territorio, en la comarca de las Cuencas Mineras de la provincia de Teruel (Aragón). 

Se puede llegar a ella desde el cementerio de la localidad andando cuesta arriba por un sendero, que en unos 10-15 minutos nos lleva a los pies de la fortificación. 

La Hoz de la Vieja en la Edad Media perteneció a la Comunidad de Teruel, sesma del Río Martín. El castillo fue construido en el XIV (1363) durante la Guerra de los Dos Pedros (1356-1369) que enfrentó a Pedro I El Cruel de Castilla, con Pedro IV de Aragón El Ceremonioso, por decisión de los vecinos de la localidad para no pagar los tributos que exigía la Comunidad por utilizar el cercano Castillo de Montalbán en caso de peligro o ataque castellano. 

Del castillo tan sólo queda la Torre del Homenaje, de ahí que se le conozca también al castillo como Torre de La Hoz de la Vieja, pues es el resto más significativo del mismo, toda vez que sus lienzos de murallas y el resto de la fortificación está prácticamente desaparecida. 

La torre tiene planta semejante a un rectángulo de 8 por 6'5 metros de lado, y es de considerable altura. Su aparejo esta realizado con buena mampostería, con refuerzos de sillares en sus dos únicas esquinas, ya que parte de la torre tiene forma redondeada. 

Conserva parte de su remate almenado, así como varias saeteras con marco de piedra de color más oscuro. El acceso se realiza a nivel del suelo por un arco ligeramente apuntado muy deteriorado. El interior se organiza en dos plantas y sótano. 

Se encuentra parcialmente consolidada y en aceptable estado de conservación. Es de acceso es libre. 

Fuentes: Wikipedia
               castillos.net
               aragonmedieval.com

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