El Castillo de Cuenca se halla situado en la ciudad de Cuenca, capital provincial de la Comunidad de Castilla-La Mancha.
El
alcázar musulmán y posteriormente el castillo cristiano, estuvo
situado en el barrio del castillo, en el acceso del Arco de Bezudo,
en la zona más alta de Cuenca, entre los ríos Júcar y Húecar,
siendo durante siglos un importante enclave defensivo para la ciudad.
En
el siglo IX los árabes construyeron una fortaleza y un conjunto
amurallado, formando parte del dominio de los Beni Zennun, rebeldes
que dominaron Uclés, Huete y Huélamo haciendo frente a Abderramán
III, con quien al final tuvieron que pactar.
En
el año 1177 la ciudad fue conquistada por Alfonso VIII tras meses
de asedio con dos frentes de ataque. Las tropas del Rey Alfonso
VIII, situadas en el suroeste, y las tropas de Alfonso II de Aragón
en el noreste. Se instalaron varios campamentos fortificados o
albarranas. Convirtiendose la ciudad de Cuenca en un bastión
fundamental para el avance de las tropas cristianas hacia el levante.
En 1325 el Rey Alfonso XI se lo entregó a Don Juan, hijo de Don Juan
Manuel.
Los
Reyes Católicos ordenaron la demolición del castillo, para acabar
con los lugares defensivos de los señores feudales terminando con
las deslealtades, siendo su demolición un símbolo de la caída del
poder de los Hurtado de Mendoza.
En el siglo XVII, en el recinto del castillo se levantó la sede del Tribunal de la Inquisición, siendo utilizado como prisión provincial hasta hace unos años. Fue parcialmente destruido en el año 1812 durante la Guerra de la Independencia, y a finales del siglo XX fue rehabilitado para que fuera la sede del Archivo Histórico Provincial.
Una
serie de excavaciones y obras de limpieza han servido para la
consolidación y puesta en valor de la fortaleza, de los restos de la
muralla y de la gran torre que constituye el único resto visible del
castillo y donde se puede subir gracias a unas escaleras metálicas.
El
castillo está situado sobre una plataforma rocosa, construido
mediante la técnica de soga y tizón, junto a un foso excavado
en la roca, y un puente levadizo, que lo aislaba de la parte superior
de la ciudadela.
Del
castillo, datado en el siglo XIII, solo nos han llegado un torreón
rectangular, de varias plantas, como lo delatan los mechinales que
hoy vemos de sus forjados. También encontramos algunos fragmentos de
muralla califal de diversas épocas de edificación. La estructura
que hoy vemos, no corresponde al original de la fortaleza, sino a una parte
de la misma que ha quedado integrada en las construcciones
posteriores.
Fuente: Castillos del Olvido
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