jueves, 6 de febrero de 2020

Castillo de Moya (Cuenca)


El Castillo de Moya, también denominado Castillo de los Bobadilla, se encuentra situado en la punta meridional del monte de la Peña, en la localidad de Moya de la provincia de Cuenca (Castilla-La Mancha). 

La villa de Moya tuvo una importancia excepcional en la Edad media como fortaleza avanzada de Castilla al borde mismo de Aragón y Valencia. Los Reyes Católicos valoraron aún más ese papel y en 1475 la cedieron a don Andrés Cabrera (primer marques de Moya), impulsando su importancia administrativa al convertirla en capital de un poderosísimo marquesado que extendía su señorío por un amplio territorio, que incluía 36 pueblos. El núcleo urbano fue construido en lo alto de un cerro amesetado, y junto a él el castillo (del siglo XIII) dominando todo el valle. 

Moya fue poblada por Alfonso VIII en el año 1210 tras la conquista de Castielfab, Ademuz y Serreilla por Pedro II de Aragón. A comienzos del siglo XIII se cede a la Orden de Santiago y se funda el hospital para redención de cautivos, siendo su primer señor Don Juan González, maestre de Calatrava. Desde entonces va rotando en propiedad por diversas casas como  os Lara o los Albornoz. En 1319, Fernando IV la declara Patrimonio de la Corona, siendo desde entonces tierra de realengo y villa. A mediados del siglo XV pasa a manos de Don Juan Pacheco, marqués de Villena, pero no podrá tomar posesión ante la negación de los habitantes. 

El que sí podrá tomar posesión en 1475 es Don Andrés de Cabrera, mayordomo de la Casa Real y esposo de Doña Beatriz de Bobadilla, camarera de la reina Isabel la Católica. Cinco años más tarde la villa y sus tierras adquieren en rango de marquesado. Durante el siglo XVI vive la ciudad su máximo apogeo, construyéndose nuevos inmuebles y templos, además de reforzarse otros como la muralla y el castillo. A partir del siglo XVIII es cuando se inicia la decadencia de la villa, deshabitándose por completo a mediados del siglo XX, concretamente en la década de los 50. 

Está rodeada por una doble muralla. La exterior forma parte de un castillo cuyo aspecto actual se remonta al siglo XV. En ella encontramos la monumental Puerta de la Villa. Otras, como la de San Juan y la de Los Ojos, forman parte de la muralla interior. 

El recinto estaba protegido por una muralla con foso, y por la propia escarpadura de la inaccesible montaña. Aún conserva los lienzos de sus murallas, la techumbre, la torre del homenaje y varios torreones, algunas de las puertas de acceso, y hasta el pórtico y espadaña de la iglesia. Posee una torre cilíndrica en cada extremo, y en el centro la puerta de entrada flanqueada por dos torreones cilíndricos, volados sobre arcos en semicirculo ojivales que imitan las cornisas de matacanes. En el interior, el patio de armas tiene una robusta torre del homenaje, que debió ser construida en el siglo XIII. 

La fortaleza se ha transformado hoy en una triste pero, sin embargo, bellísima ruina. 

Fuentes: Wikipedia
               castillos.net

Galería:








No hay comentarios:

Publicar un comentario