El Castillo de Puebla de Almenara, también llamado Castillo de Santiago de Jalameña, está situado en la población de Puebla de Almenara en la provincia de Cuenca (Castilla-La Mancha).
Es
una fortificación reconstruida entre los siglos XIV y XV en la
sierra Jalameña sobre una anterior andalusí, tomada por la Orden de
Santiago en 1177. La etimología de la palabra Almenara, (Del ár.
hisp.almanára, y este del ár. clás. manārah “lugar
donde hay luz”, faro), indica que en su origen sirvió para hacer
señales a otras fortalezas.
La
Orden de Santiago lo menciona en su archivo de la siguiente manera:
“Almenara, castillo llamado también Santiago de Jalameña,
fabricado por la orden en suelo propio para refrenar a los moros del
obispado de Cuenca: da sobrenombre a la Puebla de Almenara y se hace
visible a gran parte de la Mancha Alta. Este castillo se debió hacer
hacia 1177: Se conserva aún la cuenta de los gastos de su fábrica.
Es muy posible que el castillo o atalaya de Puebla de Almenara, que
existiera a principios del XII participara de una manera activa en la
batalla de Uclés (1108) gracias a su posición y cercanía a Uclés
y que no pasara desapercibida para Alfonso VI.
Una
vez que el frente Toledo-Cuenca se estabiliza tras el fracaso del
asedio de Huete en 1172, la conquista de Cuenca en 1177 por Alfonso
VIII, el desastre de la batalla de Alarcos el 18 de julio de 1195 y
la batalla de las Navas de Tolosa (1212), el castillo va perdiendo su
carácter fronterizo.
En
el siglo XIV el castillo estaba en tierra del infante don Juan
Manuel, quien dio la carta puebla al municipio para su repoblación
el 22 de marzo de 1332. Don Juan Manuel se rebela contra Alfonso XI y
esté le confisca los señoríos, que pasan a manos de Vasco
Rodríguez de Cornado, maestre de la Orden de Santiago el 17 de
noviembre de 1336, quedando de nuevo bajo la Orden de Santiago el
castillo. Alfonso XI ordena en 1337 al maestre de la orden que repare
el castillo de Puebla de Almenara, bien por hallarse en ruinas o por
haber sufrido daños durante las guerras nobiliarias. Finalmente
Alfonso XI se reconcilió con Don Juan Manuel y en 1343 le devolvió
todas sus posesiones.
Perteneció
más tarde a los Mendoza, ya que fue comprado el 13 de octubre de
1487 por el Cardenal Pedro González de Mendoza a María de Peralta y
su esposo Juan de Heredia. Durante 1491 y 1492, se reforma el
castillo por orden de Cardenal Pedro González de Mendoza siendo su
maestro Alberto de Carvajal junto a Juan de Tarvernillas, Diego de
Espina y Juan García de Praves. Carvajal cobró 10.000 maravedíes
al año y 45.331 maravedíes más destinados a la compra de material
y la contratación de hombres. Así sobre una de las torres del
edificio, aparece un escudo de armas de la familia de los Mendoza.
Don Diego Hurtado de Mendoza primer conde Mélito, Virrey de Valencia
y señor de Almenara era poseedor en Almenara y su término la
fortaleza de la villa, su jurisdicción, una dehesa, dos huertas,
unas casas y tres heredades de pan llevar. En el siglo XVI perteneció
a la princesa de Éboli, doña Ana de Mendoza y de la Cerda,
habiéndolo heredado de su padre Diego Hurtado de Mendoza.
Parece
que el arquitecto que levantó esta fortaleza fue Juan de Zamora,
porque en Íscar en la provincia de Valladolid realizó un castillo
parecido.
En
1812 el cuerpo de Estado Mayor del Ejército a través de Don Simón
Vall realiza un plano croquis del castillo, anotando que es la parte
exterior la mejor conservada pero identificando un torreón de 100
pies con una escalera de caracol que amenaza ruina y describe ya el
aljibe lleno de escombros pero profundo. Desde el siglo XIX el
castillo se encuentra en manos de la familia Vara, unos importantes
terratenientes de la zona.
Conserva
algunas partes de los castillos medievales como pueda ser el recinto
amurallado, la torre del homenaje, el patio central con aljibe,
sótanos, caballerizas. Uno de los mejores estudios arqueológicos
acerca del castillo de Puebla de Almenara ha sido el realizado
por Coll, Cooper et al., donde se describe el castillo
como una sucesión de tres recintos, siendo el más exterior el más
moderno.
En
el primer recinto destacan el bastión trapezoidal y el bastión de
planta cuadrada que era la entrada original al castillo en dirección
norte. Una de las torres circulares, donde ahora esta la entrada,
tiene un escudo difícilmente legible que algunos autores atribuyen a
la familia Mendoza. Existen troneras de buzón a 60 cm del suelo
original. El bastión trapezoidal posee troneras dobles para poder
disparar dos piezas al mismo tiempo.
El
segundo recinto es el más pequeño de todos, con la entrada hacia el
norte y sería un lugar de tránsito entre el primer recinto y el
tercero.
El
tercer recinto, donde se encontrarían las zonas de servicio y
vivienda, y además han aparecido los restos constructivos más
antiguos, es de difícil descripción debido a su estado de ruina. Al
atravesar la puerta de entrada nos encontraríamos en un pequeño
patio triangular que daría paso a un distribuidor teniendo tres
posibilidades, bajar a las caballerizas por una rampa, subir a las
habitaciones superiores por una escalera de caracol o entrar al patio
interior.
Las
caballerizas son cuatro recintos abovedados bajo el patio central y
rodean el aljibe. Según las relaciones topográficas de Felipe II
tendrían capacidad para 100 animales. En la pared opuesta a la del
aljibe se encontrarían los pesebres y los animales recibirían luz y
ventilación gracias a ocho lucernarios enrejados con salida al
patio, dos por lado. El patio estuvo empedrado y porticado,
sustentada la cubierta por columnas. En el centro del patio se
encuentra el brocal del aljibe.
El
aljibe se llenaba por medio del brocal central del patio y de una
canalización de cerámica que recogía el agua de lluvia de los
tejados. El aljibe tiene una bóveda de medio punto y una altura
aproximada de cinco metros. Todo el aljibe está cubierto por una
sustancia rojiza impermeabilizante y antifúngica empleada por los
árabes.
La
sala de yeserías, se sitúa al oeste del patio enlosado, es una
amplia sala rectangular con el eje mayor en dirección norte-sur y a
la que se accedía desde el patio. Recibe su nombre de los frisos
renacentistas hallados en ella.
El
Castillo de Puebla de Almenara se encuentra en estado de ruina
progresiva, con subvenciones para su rehabilitación. Se encuentra en
la Lista Roja de Patrimonio en peligro, según Hispania Nostra.
Fuente: Castillos del Olvido
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