El Castillo de Acuña, también denominado Castillo de Cuña o Castillo de Arabia, se encuentra situado en las cercanías de la población de Huelves, en la provincia de Cuenca (Castilla-La Mancha).
El
castillo, por sus sillares, material y aljibes, tiene traza de haber
sido un fuerte romano. En los restos de sus muros podemos apreciar un
recinto rectangular, con torres circulares, indicio de la última
reconstrucción, realizada en el siglo XV. La fortaleza debió formar
parte, con anterioridad, de la línea defensiva y ofensiva cristiana
contra el reino taifa de Cuenca.
Se
atribuye a Álvar Fáñez, lugarteniente de El Cid, el uso de la
fortaleza en el siglo XII. Aunque la única noticia documentada es su
pertenencia a Lope Vázquez de Acuña, primer duque de Huete, que
reconstruyó sus ruinas en el siglo XV, dotándolo de su forma
actual.
En
época musulmana este castillo, era una de las fortalezas defensivas
de esta tierra fronteriza y junto a las de Huete, y la del propio
Uclés, defendían esta marca en zona de continuos enfrentamientos
con los cristianos. Nunca perteneció Huelves a la orden de Santiago,
ni el lugar ni su castillo. Siempre y desde que comenzara Alfonso VII
la repoblación de la comarca, a mediados del siglo XII, perteneció
a la jurisdicción y luego corregimiento de Huete.
También
durante tiempo permaneció bajo señorío particular.
En
las crónicas árabes aparece como WALBAH, y en tiempos de cristianos
siempre se pronunció y escribió Huelves o Guelves, según se puede
leer en documentos de los siglos XIII y XIV. Sus restos hablan por
igual del pasado romano, árabe y cristiano, las tres grandes
culturas que dejaron su huella en Huelves.
Subiendo
al castillo encontraremos la Ermita de la Virgen de la Cuesta, entre
cuyos muros se han descubierto piedras miliares romanas, de la
calzada que unía Segóbriga (Saélices) y Ercávica (Cañaveruelas).
Fuente: Castillos del Olvido
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