El Castillo de Paracuellos de la Vega se encuentra situado en la población homónima de la provincia de Cuenca (Castilla-La Mancha).
Las
primeras referencias históricas del castillo están fechadas en un
documento de 12 de abril de 1187 (siglo XII), por el cual la
fortaleza era donada junto con todas sus dependencias al Obispo de
Cuenca, entrega realizada por el rey de Castilla Alfonso VIII [Soria
1155 – Gutierre Muñoz (Ávila) 1214]. Recordemos que la ciudad de
Cuenca fue conquistada a los musulmanes por este mismo rey en el
1177.
De
este dato podemos deducir que aunque la época exacta de construcción
del castillo se desconoce, si podemos aventurar que los orígenes del
mismo son musulmanes. De raíces musulmanes, su actual configuración
de traza netamente medieval, de los siglos XV y XVI y destaca sobre
todo por su impresionante Torre del Homenaje.
Al
castillo se accede por un camino labrado en la roca, para
encontrarnos con una fortaleza formada por tres recintos de defensa,
siendo el último reducto defensivo, la torre del homenaje que se
encuentra en el centro del conjunto. Los tres recintos defensivos son
concéntricos, escalonados en altura y con entradas no alineadas, con
el fin de dificultar el acceso al mismo por parte del enemigo.
El
castillo esta construido en piedra caliza, con la técnica del
sillarejo y con sillares bien labrados en las esquinas que forman los
muros y las torres; así como algunos otros lugares muy concretos.
Se
trata de un castillo muy compacto con pocos vanos, y los que
encontramos son pequeñas aspilleras, por lo que podemos deducir que
en el castillo nunca fue remodelado para el uso de armas de fuego ni
de artillería. Más bien parece deducirse que el castillo no tendría
una función activa en la defensa y que el mismo sería un punto de
apoyo o vigía dependiente de otros castillos de la zona, como podría
ser el de Alarcón (Cuenca).
En
el primer circulo defensivo encontramos los restos de dos cubos de
defensa, los muros se adaptan al terreno y en algunos lugares se
levantan sobre el mismo borde de las rocas. Dentro de este recinto en
su lado norte, encontramos restos de cimentaciones de algún edificio
hoy desaparecido.
De
planta trapezoidal el castillo se adapta perfectamente al terreno
sobre el que se ha construido. Su estado actual es bastante ruinoso,
solo algunos pequeños lienzos de muralla sobreviven y algunos cubos
de defensa. No obstante sobresale por encima del conjunto, la Torre
del Homenaje, recientemente restaurada, sobre todo en la terraza de
la torre, con la reposición de almenas y matacanes.
Al
segundo recinto se accede por una puerta adintelada, parece ser que
restaurada en algún momento no excesivamente lejano pero con
bastante poca fortuna. Este segundo recinto conserva algunos lienzos
de murallas y tres cubos, entre ellos el mejor conservado de todos es
el que se encuentra junto a la puerta para su defensa. Dispone este
cubo de aspilleras en su parte superior, junto con almenas.
El
tercer elemento defensivo lo forma su potente torre del homenaje, que
destaca sobre todo el conjunto del castillo. Al exterior adopta forma
pentagonal mientras que en el interior es un cuadrado casi perfecto.
De hecho dentro de la torre apenas es perceptible su forma pentagonal
exterior.
La
fachada principal situada hacia el este, y que es donde se sitúa la
puerta de entrada tiene una longitud de 17 metros, con un total de
seis aspilleras, la fachada orientada hacia el oeste no tiene vanos.
Hacia el norte encontramos otra fachada sin vanos y la parte
orientada al sur que forman los lados menores de este pentágono
tienen unas medidas de 8 metros y una aspillera en la parte superior
de cada uno de los lados. En la parte alta encontramos matacanes de
defensa perfectamente restaurados.
Construida
con mampostería careada y sillares en las esquinas. Dispone como
hemos dicho de escasos vanos y los pocos que tiene son muy estrechos.
El interior de la torre se compone de tres plantas retranqueadas en
sentido ascendente, mas la terraza. Sus muros tienen casi tres metros
de espesor.
Su
puerta de entrada, situada en el este, la tiene en alto, a la altura
del segundo piso, y está formado por dos arcos de medio punto con
total ausencia de decoración. Es de suponer que existiese un puente
levadizo que apoyaría en el lienzo de la muralla que enfrenta a la
puerta. En la actualidad una escalera metálica permite el acceso a
la torre. A destacar los huecos de la puerta, por donde pasaba la
tranca de madera que servía para reforzar la puerta de madera que
cerraba el acceso a la torre.
En
el tercer piso de la torre destaca un vano abierto en el muro que
protege la entrada a la torre; desde este lugar se podía lanzar
objetos contra un atacante que quisiera penetrar por la puerta
situada como ya hemos dicho en el segundo piso.
El
interior de la torre se encuentra en la actualidad completamente
vacía y hueca. En este momento, completamente restaurada la torre,
luce en todo su esplendor. Sobre su terraza se ha construido una
estructura acristalada que protege al acceso a la terraza.
En
el suelo de esta terraza podemos encontrar los huecos que permiten
bajar a los matacanes voladizos que dispone el castillo para su
defensa. Sobre las almenas unos remates piramidales de dudoso
cuestionamiento histórico. Desde esta terraza se divisa tanto el
pueblo de Paracuellos de la Vega en su actual emplazamiento así como
toda la Vega y sus alrededores.
Fuente: Castillos del Olvido
Galería:













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