La ciudadela islámica de Al-Balat, también llamada Castillo de Albalat o Medinat Al-Balat, está situada en la población de Romangordo, en la provincia de Cáceres (Extremadura).
Se encuentra a la orilla izquierda del río Tajo, a la altura del km. 203 de la antigua carretera N-V. Las ruinas de una ciudad cuyo nombre viene mencionado en fuentes árabes como Medina Al-Balat o Al-Belat. Fue capital de una "cora" o provincia musulmana en los siglos X al XI, con unos dominios que se extendían desde los lideros del macizo de Gredos hasta Medellín.
Su
posición estratégica, en uno de los escasos vados del río Tajo la
convirtió además en un punto de confluencia especial que
justificaría las disputas por su control a lo largo de la Edad Media
entre cristianos y musulmanes; estos últimos fundadores de la misma,
la amurallaron fuertemente y utilizaron como base para sus razzias en
las tierras de la marca o extremadura que entonces fluctuaba entre el
Duero y el Tajo.
Hacia
el 1084 debió pasar a poder de los cristianos en un momento en que
el rey Alfonso VI presionaba sobre Talavera y Toledo, pero treinta
años más tarde caería de nuevo en poder de los Almorávides que la
retienen hasta 1142, año en el que los abulenses la conquistan y
destruyen aprovechando el sitio y asalto a Coria por Alfonso VII.
Según los Anales placentinos, en el 1140, unos «perverse Christiani
Maun traditerunt Coriam et castrum Albalat», pero en 1144 volvería
a ondear en sus muros el estandarte de la Cruz.
En
1189 aparece repoblada y temporalmente concedida a una naciente Orden
Militar de Trujillo, que la perdería en 1195, cuando los Almohades
empujaron de nuevo hacia el norte a los cristianos, que volverían a
recuperarla definitivamente con Femando III. A partir de entonces ya
no se cita la fortaleza sino el vado, hasta el reparto de la moneda
forera, cuando se la incluye dentro del sexmo del Campo Arañuelo,
(primera cita histórica de la comarca).
Como
ciudad decaería paulatinamente su rango, pero como punto de paso
sería testigo de hechos muy destacados de nuestra historia, llegando
a fundarse con su nombre, el de Campana de Albalat, una de las formas
de concejos vecinales, más originales de los tiempos de la
repoblación, al ser independiente del poder señorial.
Su
decadencia la transformó en un campo de ruinas en el que salvo unas
posadas construidas para ofrecer alojamientos a los viajeros del
camino Madrid-Lisboa, en su solar no prosperó ninguna clase de
estructura, llegando hasta nuestros días intacta y convertida en una
estimable joya para el estudio de la historia del mundo musulmán y
la reconquista en general de Extremadura. Los alojamientos
mencionados formaron parte de una venta denominada Lugar Nuevo,
mandada levantar por el obispo de Plasencia D. Rodrigo Dávila entre
1710 y 1750.
La
ciudad de «Albalat» posee una cerca construida a base de tapial
(barro, cantos rodados, paja y cal) que ha llegado bastante mal
conservada hasta nuestros días. Quedan sin embargo restos del vano
de la portada flanqueado por dos cubos cuadrados salientes, los
cimientos de dos torres cuadradas separadas treinta metros y en la
cara Norte, mirando al río, otra torre, mejor conservada, debido a
que en su edificación se han utilizado aparte del tapial mampuestos
irregulares.
Durante
la construcción de la autovía Madrid-Lisboa se instaló en este
solar un taller de montaje de armazones. Las labores que se derivaron
para la instalación dañaron gravemente el yacimiento, apreciándose
en muchas de las zanjas abiertas, cimentaciones de los muros de las
casas de la ciudad, la estructura de algunas calles y revelando a su
vez la presencia de niveles de ocupación histórica más antigua,
que se remontan, a juzgar por los escasos restos que poseemos, a un
periodo que va de la Edad del Cobre al Bronce Final y seguramente a
la etapa Orientalizante.
Se
encuentra en estado de ruina, casi desaparecida, conservándose
restos de algunos muros y torres. Una de las partes más dañadas fue
la muralla Este, limada por completo para la instalación de casamatas
y aparcamientos. De estos hechos se efectuaron las oportunas
denuncias sin que se interviniera por parte de la Dirección General
del Patrimonio para evitarlos.
Fuentes: Castillo del Olvido
romangordo.org
turismoextremadura.com
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