Situado a cinco kilometros de la población de Valencia de Don Juan, se encuentra la pequeña aldea de Alcuetas, municipio de Villabraz, en la provincia de León. Su nombre es de origen árabe ( Al- cuat ) y significa " el cerro o cueto", y en sus cercanías se encuentran los restos de esta fortificación.
La
ubicación del mismo, en la parte baja de la aldea, no era la más
idónea para la defensa, por lo que ésta dependía exclusivamente de
sus elementos defensivos que se construyeron a conciencia. Fuertes y
robustos aún se mantienen hoy en pie parte de sus majestuosos muro.
El
Castillo de Alcuetas es una fortaleza de pequeñas dimensiones y gran
belleza, seguramente construida en el siglo XV por Alfonso Enríquez
de Acuña hijo de Juan de Acuña y Portugal, tercer Conde y segundo
Duque de Valencia de Don Juan, y Teresa Enríquez. Estuvo casado con
María Cabeza de Vaca. Fue hermano de Enrique de Acuña y Portugal,
IV conde de Valencia de Don Juan y II conde de Gijón, y Martín de
Acuña Enríquez, señor de Matadeón de los Oteros.
Alcuetas,
localidad de acepción mozárabe, fue lugar de cierta importancia
cuando su señorío lo ostentaba doña María Cabeza de Vaca, casada
con don Alfonso Enríquez de Acuña, a finales del siglo XV y
comienzos del XVI. Este castillo perteneció luego al marqués de
Villasinda, que tenía su gran palacio en la calle Ancha de León,
rama descendiente de los Quiñones, quien presentaba la proposición
del párroco para Alcuetas. Para Berrueta el castillo de Alcueltas no
es más que una torre de defensa de una casa solariega contigua, que
en el siglo XIX pertenecía al Marqués de Villasinda o Vellacinda.
Esta hipótesis es completamente errónea, ya que el castillo es del
siglo XV mientras que la casa solariega seguramente corresponde al
siglo XVII.
En
la parte baja del poblado de Alcuetas quedan los restos de este
pequeño y fortísimo baluarte, cuyos paredones aún conservan el
grosor de dos metros. Disponía de tres cubos cilíndricos,
conservado aún, con tres pisos de los que queda alguna de sus vigas,
sus mechinales y los huecos de entrada con saeteras disimuladas, la
techumbre se supone que seria a dos aguas.
En
la parte central de su torre, poco amplia, se aprecian los vanos de
sus dos plantas, separadas entre sí por entramados de madera de
roble. Todo él se hallaba construido de canto rodado y mampostería
de piedra cogida con argamasa. El lienzo meridional se aprovechó
hace años como frontón del pueblo.
La
entrada al palacio se hacía por una puerta situada junto al cubo del
Nordeste, que estaba formada por un arco de medio punto de piedra
escuadrada, encima de la cual había un arco de descarga, de
ladrillo. Esta puerta daba directamente a la parte central del
edificio y desde allí se accedía a los cubos por una estrecha
puerta (50 cm) en zig-zag.
Las
medidas al exterior de la fortaleza, son: 12,50 m en su lado mayor,
por 9 m en el menor, los cubos, tienen un diámetro de 3 m y un
perímetro de 17,40 m. El grosor de los muros alcanza 1,10 m. El
material constructivo de esta fortaleza, es cal y canto, si bien los
ángulos son de caliza bien escuadrada. En la parte baja de la aldea
queda un vallecillo de pradera que sería la extensión del palacio,
cuya ubicación no se prestaba a lograr una defensa natural y tenía
que confiarse a la fortaleza de sus muros.
Fuente: Castillos del Olvido
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