jueves, 30 de septiembre de 2021

Fortaleza Nazarí de Iptuci (Prado del Rey, Cádiz)

 


La Fortaleza Nazarí de Iptuci se encuentra situada en la cumbre amesetada del llamado Cabezo de Hortales, de unos 470 m. de altura, al sur de la localidad de Prado del Rey en la provincia de Cádiz (Andalucía. 

Desde la cumbre se controla y domina estratégicamente una amplia zona de la vertiente del río Guadalete y de su afluente, el Majaceite, así como las vías de comunicación entre la sierra y la campiña arcense-jerezana. 

En el municipio de Prado del Rey, perteneciente a la Ruta de los Pueblos Blancos, las huellas humanas se remontan al tiempo del paleolítico, siendo frecuentes los hallazgos de hachas, flechas y otros objetos elaborados en sílex, de orígenes Neolítico, de la Edad del Bronce y de la Edad Hierro II (íberos y púnicos). 

Pero su legado histórico más emblemático es el yacimiento de Iptuci. Situado en la cumbre de la Cabeza de Hortales, fue en el período ibero-púnico cuando se ubica en el lugar la ciudad de Iptuci, iniciándose la explotación de las salinas cercanas (motivo principal para que el cerro haya estado habitado desde la prehistoria) y llegando a acuñar moneda propia ya desde el siglo II a.C. 

Alcanzó todo su esplendor en la época romana, especialmente durante los siglos I y II d.C., con el levantamiento sobre la antigua ciudad indígena de la Colonia Ituci Virtus Iulia, fundación colonial debida a César o Augusto, siéndole concedida la latinidad por Vespasiano; dan fe de su importancia citas de Plinio y otros historiadores romanos. Esta etapa de dominación romana comienza en tiempos republicanos (siglo I a.C.) y llega hasta la época bajoimperial (siglos III-IV d.C.). 

Posteriormente pasó a poder de los árabes (con una presencia que rondaría desde el final del Califato hasta alrededor del siglo XIII d.C.) que levantaron, aproximadamente en el centro del lado oeste de la cima, una sólida fortaleza. La ciudad sería casi totalmente destruida, según reflejan tanto crónicas musulmanas como cristianas, por una rápida incursión de tropas de Alfonso VII de Castilla realizada entre los años 1113 y 1114. Comenzó entonces la decadencia de Iptuci, que pudo seguir habitada por un pequeño grupo humano hasta el siglo XV. 

En la planicie del cerro resalta la fortaleza islámica, recientemente puesta en valor. Su planta, a diferencia de otras estructuras próximas (Aznalmara, Pajarete...) que responden a la tipología de simple torre fortificada, es la de un verdadero castillo-fortaleza: un recinto amurallado perfectamente definido, cuadrangular, con una superficie exterior de unos 1.600 metros cuadrados e interior de unos 1.000, con torres semicirculares macizas en sus ángulos suroeste y sureste, y rodeado de una segunda muralla a modo de barbacana. 

El acceso a la fortaleza, situado en el lateral norte, se realiza mediante la típica entrada defensiva en codo con doble portada, flanqueada por dos torreones, uno cuadrado y otra rectangular, ambos construidos con relleno de piedra maciza y con terraza en su parte superior. Todo el conjunto está realizado a base de materiales reutilizados de edificios romanos anteriores y su técnica constructiva sigue los modelos orientales de los siglos VIII al X d.C., a base de piedras irregulares y relleno de mortero y ripios. 

Toda la cima amesetada estaba rodeada por un muro que convertía el asentamiento de Iptuci en un auténtico "oppidum", similar a los de otras ciudades ibéricas de la zona como Ocuri en Ubrique o Saepo en el Cerro de La Botinera (Algodonales), aunque también aparecen restos esparcidos por toda la ladera norte, donde, además, se localiza una de las necrópolis del asentamiento. La otra necrópolis, de 15.000 metros cuadrados, se encuentra al sureste de la ciudad con cámaras hipogeas talladas en la roca arenisca con bancos corridos en su interior, para enterramientos de incineración y sus correspondientes ofrendas, y con enterramientos de inhumación en fosa simple. 

Fuera del perímetro urbano se localizarían, definiendo el área de influencia cercana de la ciudad, algunos sectores o barrios industriales de carácter artesanal, básicamente alfarero (hornos, alfares...). El yacimiento, pues, ocupa en su totalidad unas 13 hectáreas, existiendo documentación y restos que confirman períodos de población continua desde la Edad del Bronce (mitad del IV milenio antes de nuestra era) hasta época medieval. 

Se encuentra en estado de ruina progresiva; la maleza extendida gracias al total abandono del yacimiento invade toda la superficie, rodeando especialmente la fortificación islámica y haciendo casi imposible la localización de los restos sacados a la luz por las distintas excavaciones realizadas. 

De la fortaleza nazarí de Iptuci quedan los restos más que notables sacados a la luz en las excavaciones de 1994: destacan especialmente de las murallas que conforman su planta, a pesar del avance de la maleza de los últimos años, el lienzo sur, la torre semicircular del ángulo sureste, algunos tramos del lado este y buena parte del conjunto de la entrada del lado norte. Del recinto murado del oppidum de Iptuci en la actualidad puede encontrarse algún tramo de la muralla antigua exterior. La superficie de todo el yacimiento presenta gran cantidad de restos de material cerámico de distinta tipología y cronología. 

Se han descubierto vestigios de la necrópolis de la ladera norte, destacando varios mausoleos turriformes, aunque muy deteriorados. Los trabajos realizados en 1993 localizaron las cámaras hipogeas talladas en la roca de la necrópolis del sureste de la ciudad. Y en la última actuación sobre el yacimiento, efectuada bajo el programa Arqueosierra de la Mancomunidad de Municipios de la Sierra de Cádiz, se ha localizado la necrópolis hispano-musulmana de la ladera sureste, documentándose hasta 47 enterramientos, realizados siguiendo el rito islámico, en fosas excavadas en la marga. 

Se han excavado también cisternas y aljibes de gran tamaño que podrían corresponder a los sectores o barrios industriales extramuros. Además se conserva una tábula de cobre del 31 d.C. grabada con un "hospitium" (un Tratado de Hospitalidad) entre la colonia de Ucubi (actual Espejo, en Córdoba) y el municipio de Iptuci. En la fachada de la iglesia de la localidad de Prado del Rey, hay incrustado un cipo funerario del siglo II d.C. (con una inscripción honoraria en la que se nombra al Ordo Iptucitanorum, el senado local, que confirma que Iptuci en esa fecha había dejado de ser ciudad estipendiaria y ya poseía la municipalidad plenamente romana). 

Durante las excavaciones de 1993 se recuperaron cerámicas de época califal y almohade, destacando dos grandes jarrones de abluciones, vidriados y con decoración estampillada fechados en el siglo XII. 

Fuentes: Wikipedia
               castillos.net
               Ayto. de Prado del Rey
               L.C. Margallo (Fotos)

Galería:









No hay comentarios:

Publicar un comentario