sábado, 9 de noviembre de 2019

Alcázar de Albarracín (Teruel)


El Alcázar de Albarracín, o tambíen Alcázar-Castillo de Albarracín, es una fortaleza, recinto murado y yacimiento arqueológico de época medieval ubicado en el casco histórico de la localidad de Albarracín, en la provincia de Teruel (Aragón).

Desde el punto de vista de la protección del patrimonio histórico español, está considerado como B.I.C. desde el 3 de junio de 1931, y forma parte del Conjunto Histórico-Monumental de la Ciudad de Albarracín. Constituye  la única fortaleza y el único yacimiento arqueológico actualmente visitable en la comarca aragonesa de la Sierra de Albarracín. 

Si bien se ha recuperado algún material suelto de época protohistórica y romana, la primera ocupación constatada hay que situarla en el siglo X. Las fuentes árabes indican que durante el Califato de Córdoba, el clan de los Banu Razín se hicieron con el control de un pequeño distrito de la Marca Superior, denominado " as-Sahla", o el llano, que correspondería con los cursos de los ríos Guadalaviar y Jiloca. Las estructuras más antiguas documentadas se fechan en la segunda mitad del siglo X. 

Con la disgregación del califato y la proclamación del nuevo soberano de la taifa, el castillo es transformado en alcazaba del nuevo mandatario de la Taifa de Albarracín. Las excavaciones arqueológicas han permitido descubrir en la parte alta del castillo un edificio de grandes dimensiones con patio central que correspondería a la residencia principal de la alcazaba taifa. El elemento urbanístico más interesante de este ámbito corresponde con el "hammam" ,o baño caliente, dotado de una cámara inferior para la circulación del aire caliente y una sala sobreelevada sostenida por pilarcillos. 

El conjunto se completa con la sala de fuego y la letrina. Su presencia dentro de la vivienda es un indicativo claro, no solo del status social de los inquilinos, sino del propio aparato social de la corte taifa, en el que el agua tenía una gran importancia simbólica. Durante la segunda mitad del siglo XI se erige un cumplejo de viviendas palatinas en la ladera sur de la alcazaba, formado por tres viviendas y una alhóndiga. Todas las viviendas cuentan con patio central enlosado y andenes, aunque destaca sobremanera la casa II, dotada de un pórtico con tres arcos. La fortaleza siguió ocupada hasta mediados del siglo XII, aunque de modo residual, habiéndose hallado indicios de abandono. 

A partir de finales del siglo XII, las viviendas en la ladera sur son reocupadas, llevándose a cabo una amplia transformaciónen el uso de los espacios, lo que pone de manifiesto un cambio social de los inquilinos. Esta modificación se relaciona claramente con la llegada de los feudales, aragoneses y navarros, que a partir de 1170 comienzan a colonizar la ciudad tras la conquista cristiana del lugar. Los ajuares cerámicos ponen de manifiesto una dependencia de los centros alfareros almohades levantinos. 

Tras el asedio al que sometió Pedro III de Aragón a la ciudad de Albarracín, el castillo será reconstruido y transformado, arrasándose todas las construcciones existentes en el interior de la alcazaba. El nuevo alcázar, sede el nuevo poder real, se dota de dos nuevos edificios de planta rectangular junto a la muralla oeste y sur, destinados a albergar a la pequeña guarnición. La última ocupación del castillo está perfectamente atestiguada documentalmente durante el último tercio del siglo XVI, cuando se instala un destacamento militar de Felipe II. Los documentos escritos testimonian la realización de obras de albañilería en el castillo, el cual había sido abandonado. Tras este último episodio, la fortaleza fue objeto de un profundo expolio y ruina. 

Si bien la gran parte de la superficie del castillo permanece intacta, o al menos sin identificar, actualmente es posible hacerse una idea de la morfología urbanística, si bien hay que tener en cuenta la superposición de estructuras pertenecientes a diferentes épocas. En la parte alta se han identificado tres ámbitos urbanísticos: la residencia principal, el edificio oriental y el recinto interior. La residencia principal corresponde a un gran edificio de planta ligeramente trapezoidal con patio central, bajo el cual se extienden dos aljibes gemelos de planta rectangular, con cuatro alas alrededor, una de las cuales alberga el hammam ya citado. Permaneció en uso desde el siglo XI hasta el XVI. El edificio oriental tiene planta rectangular y cuenta con potentes muros. En la ladera sureste se pueden reconocer dos ámbitos: el complejo palatino formado por tres viviendas con patio central y los barracones militares junto a la torre. 

Fuentes: Wikipedia
               castillos.net
               aragonmedieval.org

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