domingo, 10 de noviembre de 2019

Castillo de Aledo (Murcia)


El Castillo de Aledo aún circunda y caracteriza la villa del mismo nombre, en la provincia de Murcia, conservándose gracias a recientes y sistemáticas restauraciones en un relativamente buen estado de conservación en algunas zonas. Así el núcleo fortificado se sitúa en una zona intermedia de los macizos montañosos de Sierra Espuña, en sus estribaciones meridionales, y la sierra de La Tercia. 

Aledo está enclavado en un espigón rocoso que domina extensos campos, y que se convierte en un hito clave en el control de las vías de comunicación que conectan el litoral del sureste peninsular con la meseta central. El punto elegido para colocar semejante atalaya fue la cumbre amesetada de un cerro con forma alargada y escarpadas laderas. Esta elevación está delimitada por los barrancos de Borrazán a poniente, La Fontanilla a levante, y la rambla de los Molinos (a mediodía).

A Aledo se llega a través del desvío hacia Totana-Aledo existente en la autovía que conecta Murcia con Lorca. Tras pasar Totana, y por una serpenteante carretera comarcal (MU- 5020) entraremos en el casco urbano de la villa.

La fortaleza de Aledo se sitúa en un impresionante espigón rocoso desde donde se controlan las vías de comunicación que enlazan la Meseta Central con la cuenca del Segura. Enclavado en un inexpugnable lugar, bien abastecido de agua a través de un sistema integrado en la fortificación, tiene sus orígenes en la Alta Edad Media. Fue en esta época cuando los musulmanes andalusíes dieron forma a la espectacular fortificación, dotándola de murallas que circundaban a la población y una sólida alcazaba. Pero el nombre de Aledo sonaría en todo el mundo conocido cuando, en 1086, el noble castellano García Giménez, al mando de sus tropas, tomaba la villa y, haciéndose fuerte en ella, hostigó audazmente amplios territorios que se extendieron a villas y campos granadinos, jienenses y alicantinos durante seis años, poniendo en jaque a los invasores almorávides. 

Con la incorporación del reino de Murcia a la corona de Castilla, el lugar pasó a convertirse en cabeza de encomienda de la Orden de Santiago. Y fue entonces cuando se construyó la gran Torre del Homenaje que caracteriza a Aledo. 

No obstante, el castillo de Aledo es mas conocido por la conquista efectuada por las tropas castellanas al mando del noble García Jiménez en 1086, quien consiguió arrebatarles tan preciado castillo a los musulmanes, cuya pérdida tuvo eco en todo el mundo islemico. Desde aquí los cristianos efectuaron durante años una serie de diversas y audaces operaciones de castigo y hostigamiento sobre todo el sureste peninsular, dominando por completo el valle del río Guadalentín y controlando perfectamente las vías de comunicación que conectan el sureste peninsular con la Meseta, o lo que es lo mismo, el litoral mediterráneo con el interior hispánico. Fue un excelente ejemplo de cómo una fortaleza es, principalmete, un medio bélico ofensivo y no únicamente lugar de refugio.

Un elemento de la fortificación de lo más interesante es el complejo de diferentes estructuras que configura el dispositivo utilizado para abastecer de agua al castillo. Se trata de un sistema de captura subterráneo llamado popularmente “pozo de los Moros”, que convertía a Aledo en un espacio defensivo capaz de soportar un largo sitio. El acceso al agua se efectuaba desde el flanco oeste de la fortaleza, mediante unos escalones labrados en la roca de la ladera, que desembocaba en un pozo vertical excavado sobre el terreno y dotado de una escalera de caracol esculpida en el tubo, que facilitaba el ingreso al pasadizo subterráneo donde existía la mina que filtraba el agua. Y todo ello se encuentra, al exterior, protegido por una torre construida en tapial (llamada “la torreta”) que daba cobertura defensiva a la escalera mencionada. 

Fuentes: Wikipedia
               regmurcia.com
               Ximo G. Rico (Fotos)

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