Los restos del Castillo de Navas del Rey se encuentran situados a las afueras de esta población del mismo nombre de la Comunidad de Madrid.
Construido
a principios del siglo XIV (1306), cuando el abad de Valdeiglesias
cedió la dehesa de Navas a Sancho Manuel, hijo natural de Infante
Don Manuel de Castilla y nieto de Fernando III el Santo. Fue
utilizado como refugio de caza, especialmente por Enrique IV, y tenía
por costumbre llevar moriscos en su escolta. Además sirvió como
elemento de control del territorio durante las guerras civiles
castellanas del final de la Edad Media (XIV).
En
el siglo XV la fortificación, en posesión del adelantado Pareja,
debió jugar un papel importante en la Guerra de sucesión
(1475-1479) al trono que enfrentó a Isabel I y Juana de Trastamara
(la Beltraneja). Tras la victoria, Isabel mando derribar el castillo
y restituir las tierras a San Martín de Valdeiglesias. La reina
Isabel II (1833-1868) ordenó volar las ruinas que servían de
refugio a «ladrones y maleantes» y posteriormente, los restos se
reutilizaron para la construcción del cementerio antiguo y como
vertedero del pueblo hasta su clausura hace 20 años.
El
castillo sirvió también de morada a bandoleros que se dedicaban a
saquear los alrededores, por lo que la reina Isabel la Católica lo
mandó demoler. Algunas de las piedras que formaban esta construcción
se encuentran en las tapias del cementerio. Sólo quedan algunos
vestigios. Se levanta sobre una superficie de 743.22 m² (sin contar
el foso) y está formado por un cuerpo central -Torre del Homenaje- ,
una barbacana, camisa o antemuro con dos torres de flanqueo situadas
en los ángulos Este y Oeste y un foso perimetral -exterior a la
barbacana- del que únicamente se ha podido documentar la escarpa.
El
acceso al conjunto se realizaría por el frente noroeste, según
habían demostrado las excavaciones arqueológicas del año 1989,
mediante un estrecho vano que configura un acceso directo. No se han
identificado restos que permitan plantear la existencia de torres de
flanqueo u otros elementos que pudieran reforzar la seguridad en el
punto más vulnerable de la fortaleza.
De
gran interés ha resultado la documentación de una estructura
defensiva, localizada en el sector nororiental del recinto,
intramuros, entre la torre del homenaje y la barbacana, formada por
una torre maciza, de planta cuadrangular, con desarrollo al interior
del recinto, y un muro, transversal a la barbacana que cerraría el
espacio de liza.
A
partir de los restos identificados se propone como probable la
localización de una galería (poterna) excavada en mina, que
permitiría la comunicación entre el interior del recinto y el foso.
Se trataría de un acceso secundario del recinto, de planta acodada
-obligada por el muro transversal- lo que conferiría al conjunto un
marcado carácter defensivo.
La
excavación arqueológica ha permitido documentar la liza o corredor
interior en buena parte de su perímetro. Se dispone sobre el terreno
geológico previamente acondicionado y está formado por un preparado
sobre el que asienta el pavimento de ladrillos macizos.
Fuente: Castillos del Olvido
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