La Atalaya de Torrelodones se ubica en lo alto de un cerro granítico, en la finca de las Marías, al borde de la Autopista A-6 en el km. 29, en la localidad de Torrelodones (Comunidad de Madrid).
Está
construida enteramente en piedra de granito, labrada en sillares
irregulares. El edificio consta de dos núcleos, la torre propiamente
dicha y un cuerpo lateral, desde donde se accede.
La
atalaya fue erigida en algún momento indeterminado del período
omeya de Al-Ándalus, entre los siglos IX y XI. Es una de las
atalayas musulmanas mejor conservadas de la región madrileña, si
bien la construcción actual presenta transformaciones, fruto de una
restauración emprendida en 1928, tras el derrumbe parcial de sus
muros. Su titularidad corresponde al Ayuntamiento de Torrelodones,
que permite el acceso libre al exterior.
La
atalaya toma su nombre del almez, árbol que también es conocido
como lodón o lotonero y que era abundante en su enclave. Por
extensión, el caserío surgido a sus pies acabó llamándose
Torrelodones. La torre se ha convertido en el símbolo de este
pueblo, que la ha incorporado en su escudo heráldico. Prueba del
origen islámico de la almenara es el nombre del paraje y la
urbanización en la que se ubica, Las Marías, del árabe Al-mariya
“la atalaya”, el mismo arabismo que ha dado nombre a la ciudad de
Almería.
Esta
torre o almenara de origen musulmán tenía como misión vigilar uno
de los caminos que se dirigía hacia los pasos de la Sierra de
Guadarrama. Una atalaya cercana a la de Torrelodones es la existente
en el término municipal de Hoyo de Manzanares, conocida como La
Torrecilla. Todas estas atalayas formaban parte del muy jerarquizado
sistema defensivo omeya de la Marca Media, que tenía su centro en
Toledo. Construidas por el poder andalusí, entre los siglos IX y XI,
controlaban las fronteras más septentrionales.
Las
atalayas se levantaban a cierta distancia de los pasos naturales del
Sistema Central, al sur de los actuales puertos de Somosierra,
Tablada o El León, sobre cerros no muy distantes de las poblaciones
o a lo largo de los valles, como el del río Jarama. Mediante
sucesivas humadas,
avisaban de los posibles ataques cristianos que se podían producir
contra las poblaciones andalusíes más en vanguardia, tales como
Buitrago de Lozoya, Torrelaguna o Talamanca de Jarama. El lugar fue
uno de los pasos del Sistema Central que en el año 711 utilizó
Tariq para su avance por la parte norte de la Península Ibérica.
La
torre es cilíndrica y está coronada por una sucesión alterna de
nueve almenas prismáticas y nueve piramidales. Es maciza hasta una
altura de aproximadamente tres metros desde el suelo. Mide cerca de
once metros de altura y tiene un diámetro exterior de 3,8 metros. En
el interior, el diámetro se reduce a 2,5 metros. El cuerpo lateral
tiene planta rectangular. Sus lados miden alrededor de 5,3 y 3,5
metros. Se encuentra igualmente almenado, con un total de cuatro
almenas. Posee una puerta de entrada, que mide 1,5 metros de alto, y
un ventanuco cuadrado, de apenas 0,45 metros de lado. El interior de
este cuerpo lateral integra una cocina de piedra, que tal vez fuera
instalada durante las obras de reconstrucción de 1928. Una escalera
de diez escalones permite acceder a la base de la torre, que, tras la
restauración, se encuentra vana. Para subir al terrado, se ha
instalado una escalera vertical de hierro.
Fuente: Castillos del Olvido
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