El Torreón de Arroyomolinos, también llamado Torre del Pan, se encuentra situado en la localidad homónima de la Comunidad de Madrid.
Se
encuentra en el mismo casco urbano y mantiene un buen estado de
conservación, tras haber sido restaurado en los primeros años del
siglo XXI. Fue construido entre los siglos XIV y XV, como torre
señorial. El torreón es la Torre de Homenaje de un castillo
señorial de la época bajomedieval. La construcción original del
conjunto se remonta al último tercio del siglo XV, momento de
inestabilidad entre la monarquía y diversas facciones nobiliarias.
Según
las fuentes históricas, la obra fue iniciada por Juan de Oviedo,
aunque de su finalización se encargó Gonzalo Chacón, mayordomo de
Isabel la Católica, quien tomó posesión de la villa en 1478. A
pesar de su aspecto militar, se trata de un torreón señorial, que
ha desempeñado distintas funciones civiles a lo largo de su
historia. Ha servido de residencia a diferentes nobles y, a partir
del siglo XIX, sus usos han sido variados. Fue utilizado como
granero, como palomar y como almacén.
Con
el panorama político definitivamente asentado, el castillo perdió
parte de su valor funcional, aunque siempre conservó su carácter
emblemático como símbolo del poder señorial sobre el territorio,
sus recursos y sus habilidades. Uno de los objetivos máximos de
control probablemente fuera el sistema de molinos ubicado en el
arrollo de Los Combos, en funcionamiento en los siglos XIV. La
referencia escrita más antigua que conocemos sobre Arroyomolinos o
Chozas de Arrollo de Molinos, como entonces se la conocía, es de
1361 y ya en 1375, aparece ligada al señorío de Casarrubios.
A
partir de 1475, Arroyomolinos formo parte de los dominios de Gonzalo
de Chacón, señor de Casarrubios, junto al propio Casarrubios y a
los lugares de El Álamo, Valmojado y las Ventas de Cabeza Retamosa.
La presencia de varios escudos, se conservan al exterior tres de los
blasones o escudos de piedras originales, que corresponden a los
Reyes Católicos y a los señores de Casarrubios, Gonzalo de Chacón
y Clara Alvarnáez, su esposa, mayordomo mayor de la infanta Isabel,
que más tarde accedería al trono de Castilla con el nombre de
Isabel la Católica, que, si no fueron sus primeros constructores, si
que la hicieron terminar, hacía 1480. Junto a sus emblemas, aparece
labrado el escudo de los Reyes Católicos.
Entre
las personalidades históricas que han desfilado por este torreón,
destaca Juana Enríquez, que se esposó con Juan II de Aragón y I de
Navarra, enlace del que nació Fernando el Católico. Los derechos de
propiedad de esta fuente de ingresos se vieron envueltos en disputas
nobiliarias. Esto posiblemente impulso la construcción de la
fortaleza como símbolo de dominio territorial del señor de
Arroyomolinos.
El
recinto muestra una arquitectura defensiva aunque su uso militar es
poco probable.. La construcción en el siglo XVI, de dos dependencias
auxiliares en su interior, parece atestiguar este hecho. Objeto de
algunas reformas en el siglo XVI, el castillo de Arroyomolinos fue
abandonado en el siglo XVII una vez desmantelada su muralla, cuyos
restos se utilizaron para colmatar el foso. Aún así su torre
principal siguió en uso como granero y palomar hasta época
contemporánea.
El
torreón es, como el de Pinto al que se asemeja, una estructura de
planta rectangular, con esquinas redondeadas, que mide
aproximadamente 9 metros de ancho por 12 de largo y 19 de alto. Esta
rodeado por una serie de estructuras, entre ellas un antemuro y un
foso, recientemente excavados, que configuran junto a la torre una
residencia señorial típica del siglo XV.
El
interior del torreón, o Torre de Homenaje, está dividido en cinco
plantas que albergaban las estancias reservadas al señor. Su acceso
original se encontraba situado en altura en la fachada sur, aunque en
época contemporánea se abrió una nueva puerta en la fachada norte,
para facilitar el uso de estructura como granero.
La
fortaleza de Arroyomolinos cuenta con una disposición estructural
cuadrangular compuesta de un torreón central alrededor del cual se
erigió un antemuro rodeado por un foso excavado en el firme. El
foso, de unos 5 metros de profundidad y una anchura aproximadamente
de 10 metros, presenta una morfología de acción en forma de U con
el fondo plano.
Del
antemuro (conservado solo en parte) arrancaba el foso, cuya escarpa
(pared ataludada interior) estaba construida con ladrillos, cantos y
argamasa. Al interior, la fortaleza contaría con un espacio de liza
que permitiría la circulación de intramuros. Ocupando parcialmente
este espacio se encuentran dos habitaciones de servicio doméstico.
La habitación ubicada en el frente oeste de la fortaleza es un
espacio rectangular con orientación norte-sur y con unas dimensiones
de 22 por 5 m. Se interpreta como las caballerizas de la fortaleza.
Para su construcción se utilizó el ladrillo y eventualmente cal y
canto. Su pavimentación se compone de cantos de cuarcita en la mitad
oeste y de adoves/ladrillos con argamasa en la mitad este. Esta
diferencia se relaciona con una doble función de la habitación:
almacenaje y estabulación animal.
La
estancia contraría con una cubierta de madera rematada con tejas.
Disponía al norte y al sur sendos porches por los que se accedería
a ella, siendo el segundo algo más tardío cronológicamente.
Existiría otra pequeña entrada en el muro occidental. Al interior
se situaron unos pesebres en el muro oriental y en el suelo se excavó
un pozo para el abastecimiento de agua. Al exterior, en su esquina
suroeste, se excavaron dos fosas identificadas como un silo y un
pozo. En un momento indeterminado se construyó con materiales
reutilizados una estructura circular cuya funcionalidad es incierta.
Con la estancia parcialmente en ruinas se levantó un tabique
interior que redujo el espacio de uso. Este sería el paso previo a
su total abandono en el siglo XVII.
La
estancia ubicada en el este del torreón es un espacio rectangular
orientado norte-sur y con unas dimensiones de 14,5 por 4,5m. Su uso
se relaciona con labores de cocina. Para su construcción se utilizó
ladrillo trabado con argamasa. La zona sur de la instancia tendría
una cubierta abovedada mientras que la del norte probablemente
carecía de techado o sería muy endeble, hecho que sugiere un doble
uso del espacio. El acceso a la habitación se realiza a través de
dos vanos, ubicados en los muros este y sur respectivamente, aunque
la entrada meridional sería la principal. Existen varios elementos
relacionados con la habitabilidad del espacio; un pozo en el muro
oeste, un hogar en el ángulo noroeste, un espacio rectangular para
almacenaje y un sitio al exterior donde se depositaría el grano.
Desde
el interior se tendría acceso a una bodega subterránea a través de
un vano en el muro suroeste. La estancia sufrió una reforma en algún
momento indeterminado del siglo XVI, tapiándose el vano que
comunicaba con la bodega e inutilizándose la entrada este del
edificio con la apertura de un posible pozo. Además, se realizaron
modificaciones relacionadas con la cubierta en la mitad norte, tal y
como demuestran los agujeros de poste que rompen el pavimento. Una
vez abandonada la habitación ya en el siglo XVII, se sello la
entrada sur mediante un tapiado de argamasa, tejas y un fragmento de
tinaja reutilizado para tal fin.
La
fortaleza contaba con torres en sus esquinas, todas ellas con
troneras, que representan una morfología variada: una torre
circular, un bastión poligonal y dos torres protegiendo el acceso
principal. El recinto cuenta, además, con dos accesos secundarios o
poternas, uno en el lienzo del norte, junto al arranque de una garita
semicircular, y otro en la torre noroeste.
Para
proteger la entrada a la fortaleza se levantaron dos torres iguales,
de pequeño tamaño, cuya función era la de mantener un constante
control visual sobre este sector. Para ello en cada torre se crearon
dos troneras enfrentadas entre sí. El acceso a estas torres se
realizaba desde el interior a través de unas escaleras. Coincidiendo
con la remodelación del acceso principal, la entrada a una de las
torres fue tapiada con un muro de ladrillos.
El
acceso principal al recinto fortificado se realizaba por una entrada
localizada en el ángulo sureste. Este sistema de acceso está
compuesto por dos vanos no alineados entre sí. El vano interior
pertenece a la entrada original y presenta unas dimensiones
suficientes para permitir la entrada canto de carros como de
peatones. Para acceder al recinto había que salvar el foso, lo que
se lograría con un puente probablemente de madera y levadizo.
Posteriormente, se modificó esta entrada estrechándola mediante la
construcción de un murete de ladrillos adosado a la pared oeste del
vano original. A demás se abrió una nueva puerta al exterior.
La
torre está rematada por ocho garitones en su parte superior. La
torre, de cinco pisos, está construida en ladrillo, con cimientos de
piedra. Es de planta cuadrada, con esquinas redondeadas. Guarda
ciertas similitudes estructurales con el torreón de Pinto. Los
elementos arquitectónicos más destacados del torreón de
Arroyomolinos son sus ocho garitones, dos por cada vértice, que
coronan el conjunto.
La
torre tiene un zócalo de piedra, de unos dos metros de altura,
siguiendo el resto de la estructura de ladrillo. En el interior tiene
cinco plantas, cubiertas alternativamente con bóvedas de ladrillos y
entresuelos de madera, que pueden ser fruto de las reformas que ha
sufrido el edificio para destinarlo a varias funciones, entre otras
las de granero. Su último uso fue el de palomar, para la que se
cubrieron las paredes del último piso con pequeños nichos.
En
los siglos XIX y XX, la torre fue transformada para adaptarla a sus
usos como granero y palomar. Sus dos primeras plantas fueron
reconvertidas en almacén y las tres restantes fueron objeto de un
retapiado, con el fin de poder instalar más de 4.000 nidos de
palomas. Al mismo tiempo, se eliminaron el parapeto y el almenado que
existían en el terrado.
Fuente: Castillos del Olvido
castillos.net
garcilanga (Fotos)
Galería:







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