La Torre de Mirabel se halla situada en las cercanías de la población de Puentes Viejas en la Comunidad de Madrid.
A
diferencia de la mayor parte de las atalayas fortificadas de la
región madrileña, edificadas entre los siglos IX y XI durante el
dominio musulmán, la Torre de Mirabel tiene un origen cristiano. Fue
levantada en el siglo XVI junto a la desaparecida aldea de
Santillana, que dependía del marquesado del mismo nombre. Está
situada en un enclave fronterizo, cerca de las lindes que delimitaban
las posesiones del ducado de Uceda.
Este
marquesado tuvo jurisdicción sobre Buitrago y su alfoz, teniendo su
frontera con el señorío del Duque de Uceda del que límite estaba
en el arroyo Jóbalo. Esta frontera fue motivo de no pocas disputas,
siendo un factor determinante la construcción de un puesto de
vigilancia que protegiese las dehesas.
Este
puesto de vigilancia debió ser la Torre de Mirabel dadas las
características de su construcción incluido el blasón que adorna
la puerta de acceso, que no se corresponde con el linaje de ningún
colectivo. La intencionalidad de su estructura en forma de torre
tendría más bien un carácter disuasorio ante los furtivos y
ladrones dando cobijo a los guardas de la propiedad.
A
pesar de su aspecto fortificado, no cumplía ninguna función
militar, sino que probablemente fue erigida con un carácter
disuasorio para evitar el furtivismo y tal vez como refugio
esporádico de los guardas de la propiedad.
Se
trata de una torre cilíndrica, de 7,8 m de longitud y 5,3 de
diámetro en la base. Está realizada en mampostería de granito,
trabada por una argamasa arenosa. Presenta diferentes elementos
ornamentales, caso de un blasón de caliza instalado en la puerta
adintelada que permite la entrada, de una moldura que recorre
perimetralmente la parte superior, en forma de gola, y de las almenas
piramidales que coronan la estructura.
En
lo que respecta al interior, la torre es totalmente hueca. Estaba
dividida en dos pisos, separados por una techumbre de vigas y
tablazón de madera, que no se conserva. La iluminación estaba
garantizada mediante tres ventanas cuadradas equidistantes, que daban
luz a la planta baja, y cuatro vanos, dispuestos a cada flanco, en la
planta alta, que era la principal. Pertenece a los herederos del Marqués de Santillana.
Fuentes: Castillos del Olvido
castillos.net
garcilanga (Fotos)
Galería:






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