Las Murallas de Ávila están situadas en la propia ciudad de Ávila, capital de la provincia homónima de la Comunidad de Castilla-León.
Se
encuentran en el corazón de la ciudad antigua y dentro de ella y a
su alrededor se extiende el magnífico y rico patrimonio que ofrece
Ávila a sus visitantes. La historia tradicional siempre ha dicho que
la muralla de Ávila se comenzó a construir el tres de mayo de 1090
por orden de Raimundo de Borgoña y se finalizó 1099. Si bien, el
historiador Rodríguez Almeida mantiene que la muralla actual es
fruto de diferentes épocas y corrientes, anteriores a la época
medieval, y que esto se puede ver más claramente en el lienzo este,
desde las proximidades de la Basílica de San Vicente hasta la Plaza
de Santa Teresa, donde se pueden apreciar diferentes formas de
construcción y materiales.
Mientras
que otros historiadores anteriores han manifestado que esto es debido
a la utilización de materiales próximos que provenían de dos
necrópolis romanas que había en la zona. Si bien, no ha sido
demostrado ni una cosa ni la otra ya que las distintas fuentes
históricas dan diferentes fechas de inicio y de finalización, pero
lo que si parece claro es que en nueve años no se pudo construir una
fortificación de tal tamaño y envergadura, aún cuando reutilizasen
partes ya levantadas y no se construyera todo el perímetro actual.
Sobre
lo que sí hay consenso es que en esas fechas se levantó una muralla
para proteger el antiguo poblado, pero al parecer la muralla que se
levantó no cubría todo el perímetro actual, llegaba hasta las
proximidades del actual arco del Carmen y subía en línea hasta las
proximidades del arco de la Santa y con posterioridad se amplió
hasta llegar al actual trazado que claramente es de origen medieval.
La
muralla estaba dividida en zonas, según estuviesen situados los
palacios y era defendida y vigilada por los hombres del noble dueño
del palacio en cuestión, cada uno de ellos tenía encomendada la
protección de una puerta de acceso. Del mantenimiento se encargaban
los moriscos, los cuales dejaron su firma en diferentes tramos de la
muralla, al incluir el ladrillo dentro de la construcción.
A
partir del siglo XVII, Ávila entró en decadencia al irse los nobles
a la corte, hecho que afecto al estado de la muralla que poco a poco
se fue deteriorando, hasta llegar al punto de estudiar su derribo. El
derribo no se llevó a cabo por falta de presupuesto y gracias a
esto, a finales del siglo XIX se iniciaron los trabajos de
restauración de la muralla que la han llevado a tener el magnífico
aspecto que tiene en la actualidad.
La
muralla de Ávila protege una superficie trapezoidal con un diámetro
de 2.516 metros, está compuesta por 88 torreones y 2.500 almenas;
sus muros tienen una media de 3 metros de grosos y 12 de altura,
llegando a los 20 metros en las torres que protegen la Puerta del
Alcázar y la Puerta de San Vicente. En sus muros se abren 9 puertas
y cuatro portillos, actualmente tapiados o cerrados. Estos datos se
han dado por buenos hasta que Mariano Serna se preocupó de
desmentirlos ya que según su investigación daba como resultado que
en la muralla de Ávila hay 87 torreones y 2113 almenas en la
actualidad y originariamente habría 2379, sin contar los muros
interiores que protegían el Alcázar.
La
anchura de sus muros varía entre los 2.60 y los 2.80 metros y su
altura estaría comprendida entre los 10.5 metros en su lado sur y
los 14.5 metros de su lado este, dando como media 11,5 metros y en
relación a las torres varían entre los 17 y los 14 metros, siendo
su media de 15 metros, sin contar las torres ya mencionadas de las
Puertas del Alcázar y San Vicente que tiene 20 metros.
Al
parecer tuvo foso en su lado este. Durante las guerras carlistas se
ampliaron su defensas de las que solo quedan en la actualidad unos
cimientos excavados en el Jardín de Prisciliano, junto al Arco de
San Vicente. Se baraja la posibilidad que las iglesias románicas de
extramuros que hay frente a cada una de las puertas de la muralla
formaran parte de la defensa de ésta.
La
muralla está compuesta por mampostería de diferentes tamaños y
colores, dependiente de la cantera utilizada, utilizándose también
se utilizó el ladrillo, el mortero, la cal. Entre sus muros se
pueden ver restos del antiguo acueducto romano, cistas, cupas,
estelas funerarias, túmulos, aras, verracos, piedras de molino, etc.
la mayoría de origen romano y vettón.
Es
propiedad del Estado Español, pero gestionada por el Excmo.
Ayuntamiento de Ávila, algunos de sus tramos son privados y
pertenecen a los dueños de los palacios y al obispado. Su uso es
turístico, siendo el monumento abulense más visitado tanto por los
propios abulenses como por los turistas. Actualmente son visitables
varios tramos que, sumando sus perímetros, superan el kilómetro y
en breve se iniciarán los estudios para restaurar y abrir al público
un tramo más, que será adaptado para personas con discapacidad
física.
Fuente: Castillos del Olvido
Galería:










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