viernes, 6 de marzo de 2020

Castillo de Serranos de la Torre (Zapardiel de la Cañada, Ávila)


El Castillo de Serranos de la Torre, conocido también como Torre de Serranos, se encuentra situado en el término municipal de la localidad de Zapardiel de la Cañada, en la provincia de Ávila (Castilla-León). 

Se puede llegar a él por una pista en buen estado que sale de la parte más alta del pueblo como prolongación de la calle Mayor. En la primera bifurcación de la pista se toma el ramal de la derecha y se continúa recto sin tomar ninguna de las pistas laterales que salen perpendicularmente a la principal. Ésta llega a un embalse, la presa del pueblo, y en uno de sus laterales se encuentra el torreón, a unos 3 kilómetros de Zapardiel. 

El torréon de Serranos fue mandado construir el el siglo XV por Fray Lope de Barrientos, confesor Real y Obispo de Avila, Cuenca y Salamanca. A su muerte heredó este torreón y sus terrenos uno de sus dos sobrinos, Pedro de Barrientos, quien quiso apropiarse de otros terrenos pertenecientes a vecinos de Zapardiel de la Cañada, dando lugar a un largo litigio del que se conservan 3 cartas de los Reyes Católicos que mediaron y dieron la razon a los vecinos de Zapardiel de la Cañada. 

De los orígenes de este torreón no se tienen datos, aunque cabe la posibilidad de que sea de origen mozárabe. Su carácter estratégico militar es dudoso, pues se encuentra en un lugar bastante inapropiado para esta labor. Más bien se considera cruce de caminos de alguna ruta o de defensa de alguna casa señorial. 

El lienzo oeste de la Torre del Homenaje, el mejor conservado,tiene una saetera de una altura media, y está rematado por un matacán de sillería de diez ménsulas de tres modillones cada una, que soportan arquillos apuntados sobre los que se levanta el antepecho coronado por merlones triangulares. 

En el cuerpo principal, se abre el acceso con jambas y dintel en tres piezas, sobre el que hay un escudo episcopal con el campo vacío, quizá inacabado, que se puede poner en relación con otros dos conservados en la vecina ermita, de los que se desconoce si se han reutilizado. El interior muestra unos potentes muros de un metro de grosor aproximadamente, que decrecen con la altura, con algunos mechinales, restos de enfoscado y cambios estructurales que hablan de reformas en la parte superior. En la pared oeste está empotrada una chimenea de sillería, que conserva el tiro en toda su altura y se le superpone, en el primer piso, otra con paredes de ladrillo. 

Todos los muros se encuentran perforados por vanos cuadrados o rectangulares, en algunos casos de sillería y en otros de ladrillo, que presentan gran derrama, para abrirse al exterior a modo de pequeñas saeteras. Los cubos conservados se usan actualmente como dependencias agrícolas, con las cubiertas de teja y macizadas las almenas. En la parte inferior se abren unas bocas circulares monolíticas que, por la altura a las que se encuentran servían para la defensa con artillería emplazada en el interior. 

Fuente: Castillos del Olvido

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