La Torre de la Pólvora se encuentra en al casco antiguo, bajo los pies del Monte Benacantil, de la ciudad de Alicante, capital provincial de la Comunidad Valenciana.
Se
trata de una de las edificaciones más antiguas de la ciudad de
Alicante de la que, tan sólo, se conserva su base poligonal con unas
pocas hiladas de su sillería. Se desconoce cual pudo ser su forma
original y también cual era su función. Los cronistas coinciden en
que se trataba de una obra de la época romana y un par de toros
labrados en piedra coronaban esta torre.
Con
el tiempo, pasaría a desempeñar funciones de almacenaje de
armamento y explosivos de ahí, que fuera conocida por el vulgo
como "Torre de la Pólvora". Hoy en día aún
podemos apreciar, en la actual Plaza del Puente, estos
antiquísimos vestigios.
Esta torre, que forma parte del sistema defensivo de la ciudad, está asentada sobre roca con su lado suroeste hacia la ladera del monte, y alcanza en esa cara extramuros su mayor alzado visto. Es de planta cuadrada y el perímetro se forma por cuatro lienzos de mampostería con refuerzos de sillería. La reciente restauración comenzó con la limpieza de su entorno, se demolieron los muros añadidos y se procedió a una exhaustiva excavación arqueológica. Ésta permitió conocer la geometría de la torre con exactitud, ayudando así a su reconstrucción. Se recuperó la roca madre donde se asentaba la torre y las murallas, y se procedió a la limpieza de la mampostería y la sillería.
Posteriormente,
se reconstruyó con un añadido de material diferente (mármol rojo
Alicante) siguiendo la documentación histórica y arqueológica. A
su vez, la intervención se caracteriza por la reconstrucción de las
murallas con un material moderno, de las que no se conservaba ningún
resto. Y por último, se conservó los restos de un antiguo cuerpo
adosado que contiene marcas lapidarias típicas del gótico.
Las alturas de la torre y las murallas se han hecho coincidir con las recogidas en la documentación histórica, según se conservaba en el siglo XVIII, aunque serían aún mayores. La restauración ha permitido recuperar la dimensión de la torre, poniendo en valor este bien patrimonial y su entorno, incorporándolo al itinerario del conjunto de elementos cercanos, como son la Puerta Ferrisa, la Muralla del Paseíto Ramiro, la Iglesia de Santa María la Mayor y las Murallas de Alicante, ofreciendo en la actualidad una visión más completa de lo que fue el primer recinto amurallado de la ciudad de Alicante.
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