La Torre de la Mora se encuentra situada a la salida del casco urbano de la población de Granja de Rocamora, en la provincia de Alicante (Comunidad Valenciana).
Junto
a la carretera que sale de Granja de Rocamora hacia la huerta,
dirección a San Isidro y Catral, se yergue una torre de factura
árabe. Se trata de una fortaleza de defensa construida en la Edad
Media para guarecerse en ella y repeler cualquier ataque inesperado,
tan frecuentes en aquel tiempo.
En
su día destacaba por su altura, (24 varas), unos 22 metros con tres
plantas y anexa a ella un cortijo. Además se cimentó sobre roca,
que los arrastres aluviales han soterrado sus bases y parece
edificada en llano. Según las fuentes antiguas que la citan, parece
del caso que tanto la torre como el cortijo constituían una barrera
casi inexpugnable. El terremoto de 1829 derribó su planta más alta
y con las reformas introducidas por sus últimos poseedores, han
restado parte de su imponente aspecto original.
Las
primeras noticias que disponemos de la torre aparecen en los bandos
y banderías de Rocafull y Rocamoras, de la mano de Mosén Bellot,
autor de los Anales de Orihuela. Aparte de las disputas y muertes
perpetradas por ambos bandos, se dice que entre 1468-1469, los
Rocamoras habían hecho una parada en la Acequia que impedía el paso
del agua hacia la Villa de Albatera. También reseña que D. Ramón
de Rocafull, señor de la citada villa, envió a sus hombres que
deshicieran dicha parada y no pudieron, por impedirlo los Rocamoras
que desde su torre se hicieron fuertes. Igualmente refieren los
Anales, que la Granja no existía, aunque sí su torre, que muchas
veces fue combatida más nunca ganada.
Al
tratar de la referida torre se nos presentan serias dudas, pues
ignoramos la fecha de su construcción y quien ordenó el alzamiento
de la misma. Lo que sí tenemos claro es que dicho recinto se edificó
para proteger a los labradores de la naciente huerta. Tiene cierta
semejanza con la torre de Calahorra de Elche, lo cual no prueba que
fuese levantada durante la dominación musulmana. En efecto, la
presencia de residuos mahometanos perduró en estas tierras hasta el
siglo XVII, en que fueron expulsados definitivamente. Por tanto, tras
la conquista siguieron viviendo aquí por espacio de más de
trescientos cincuenta años. En dicho lapso, para diversas obras se
siguió contratando alarifes moriscos. En el Medievo, el único
núcleo urbano existente en el Bajo Segura, lo constituía la ciudad
de Orihuela. El resto, solo eran alquerías o lugares apenas
poblados. La mayoría de ellos, a excepción de Callosa, Catral,
Almoradí y Guardamar dependían de un señor que ejercía feudo
sobre sus vecinos. No obstante y al margen de lo apuntado, todos los
lugares disponían de su término o área de influencia.
Repasando
el Libro de Repartimiento de Orihuela, se citan las numerosas
cuadrillas de partidores que repartieron tierras, la mayoría de
ellas con los nombres de los lugares afectados. No aparece ninguna
cuadrilla con alusión a la Granja, y solo figuran las cuadrillas de
repartidores de Cox y Albatera. Juan Torres Fontes, catedrático de
historia medieval e insigne historiador murciano, en su publicación
del Repartimiento de Orihuela, dice textualmente: “Quedaron
sin entregar, ante la imposibilidad de que pudieran ser laboradas,
tierras anegadas que hoy constituyen los municipios de Rojales, San
Felipe, Dolores, Daya Nueva, Formentera y Granja de Rocamora”.
En
aquellas calendas las tierras de la actual huerta de Granja, no
estaban formadas como hoy las conocemos. Su superficie en su mayor
parte, era pantanosa, hallándose poblada de carrizos, almarjos y
otras plantas barrilleras Igualmente disponía de amplios espacios de
saladares. Por ello, hoy se conservan los topónimos, Almarjaleta, el
Saladar y otros, alusivos al entorno de esta zona.
Ciñéndonos
a dichas tierras anegadas, que no entraron en los primeros repartos
del siglo XIII, (hoy municipios) si no se incluían en los
repartimientos de la época ¿a quién pertenecían? Con toda lógica
dichas tierras debieron de pertenecer a los poblados colindantes. En
el caso de los lugares citados, todos ellos de posterior creación,
sabemos que las tierras de Rojales pertenecieron a Guardamar; las de
San Felipe a Catral; las de Dolores, Daya Nueva y Formentera fueron
de Orihuela y Almoradí. En cuanto a las tierras de La Granja,
presumiblemente eran afectas al área de Cox, ya que en la actualidad
al Norte de Granja, Cox dispone de tierras en la zona de la Autovía
A-7, junto al extinto Cabezo de Pallarés y lindantes con Albatera.
El apellido Rocamora fue uno de los más ilustres con casa solariega en la ciudad
de Orihuela. Sus posesiones abarcaban grandes extensiones de tierras
en la Gobernación oriolana. Al igual que las grandes fortunas y
prestigiosos encumbramientos, tuvieron un origen humilde, los
Rocamoras no fueron la excepción. Esto viene a colación con las
casas nobiliarias que en su día tejieron sobre sí unos orígenes
muy antiguos y unos antepasados nobilísimos. Es verdad que algunas
estirpes tenían muy probado sus linajudos ancestros, en realidad
eran pocas. Otras aportaron grandes sumas de dinero a las arcas
reales para tejerse una genealogía basada en la Reconquista del
siglo XIII.
En
el caso de los Rocamoras, no disponemos de pruebas concluyentes de
que un caballero francés, (Rocamoure) originario de la casa real de
Francia, acompañase al rey Don Jaime I en la represión de los
mudéjares murcianos sublevados hacia 1264. Tampoco se cita en las
crónicas de este rey contenidas en el “Llibre dels feits” ni en
otros documentos del siglo XIII.
Solo
disponemos de noticias del apellido Rocamora, a partir de los
repartimientos de tierras del siglo XIV, siendo agraciados con dos
lotes de 30 y 40 tahúllas, todo ello en el término de Benferri. En
otros repartos posteriores recibieron otras parcelas que sumaban un
total de 72 tahúllas. No sabemos si estos primeros guardaban
relación con los influyentes y poderosos Rocamoras de siglos
posteriores. Estas primeras adquisiciones de tierras, suponían un
modesto patrimonio si las comparamos con la inmensa fortuna que este
apellido acumuló en el siglo siguiente.
A
mediados del siglo XV, los Rocamoras ya estaban encumbrados y
convertidos en prohombres de la ciudad de Orihuela. En 1460, aparece
Mosén Jaime Rocamora que consigue el título de primer Señor de
Benferri, concedido por Alfonso V el Magnánimo. Dada la lejanía de
aquellos tiempos, y la escasez de otros documentos aclaratorios,
podemos conjeturar que a mediados del siglo XV, los Rocamoras eran
dueños de la torre.
Según
Antonio Ballester Ruíz, ilustre cronista que fue de Callosa de
Segura, la torre de Granja fue poseída por don Juan Ruíz de
Corella, Conde de Cocentaina, que era pariente de don Juan Ruíz
Dávalos, señor de Cox. Ignoramos quienes eran los dueños de la
torre al tiempo de su adquisición por los Rocamoras (¿Bartolomé
Togores y Brizuela…Juán Ruíz Dávalos?). La compra de la torre y
sus tierras aledañas, sin duda alguna coincidió en el periodo de
las luchas sostenidas con los Rocafull. Estas peleas derivaron en
pleitos y ante el temor de los Rocamoras de que sus bienes fuesen
confiscados, optaron por traspasar la propiedad de la torre a favor
de Don Juan Ruíz de Corella. Por dicha razón, los documentos de la
época señalan, que la adquisición de la torre a favor de Ruíz de
Corella, se amparó con un documento ficticio.
Prescindiendo
de este confuso galimatías en el lenguaje de la época, lo cierto es
que los Rocamoras ya dueños absolutos de la torre, comenzaron a
poner en cultivo los almarjales, desecando el terreno y abriendo
canales para el riego. En dicho proceso roturador, el entonces lugar
de Albatera, (que supuestamente regaba finalizado el riego de Cox) se
sintió perjudicado. Al parecer D. Ramón de Rocafull, dueño de
aquella villa, trataría de obstaculizar la nueva colonización
llevada a cabo por los Rocamoras. Ciertos autores señalan que don
Juan Rocamora pidió amparo contra don Ramón de Rocafull y su gente.
Entre
otras razones, solicitaba ayuda, por que continuamente, los de
Albatera talaban los árboles, impidiendo a los labradores cultivar
la tierra, además de causar toda clase de daños. Entonces
aconteció, que los Rocamoras contraatacaron y taponaron la acequia
de tal manera, que no dejaron pasar el agua para Albatera. El corte
del agua hacia Albatera, no solamente cortaba el riego de la huerta
de dicha villa, sino que privaba del abastecimiento de agua potable a
sus vecinos.
Don
Ramón de Albatera, presentó su queja ante el sobrecequiero de
Orihuela, que se presentó en dicho paraje para que deshiciesen la
parada y no fue obedecido. Visto su fracaso reclamó a los jurados,
que también fueron allá y tampoco fueron obedecidos. Los Rocamoras
y su gente, estaban bien fortificados en la torre y cortijo anexo, y
desde allí rechazaron cualquier intento de deshacer la parada.
El
Consell oriolano, el 20 de Agosto de 1469, se reunió para tratar
sobre el tema de la torre de Granja. Para vencer la resistencia de
sus moradores, se ordenó que se estableciera la vigilancia necesaria
en dicho paraje, evitando que entraran alimentos a los que defendían
la fortaleza. Por último se decretó que una vez ganada la torre,
fuese demolida, y que no se edificasen semejantes torres en la
huerta. Afortunadamente, la torre no fue demolida y ha quedado como
Patrimonio de la población de Granja de Rocamora.
Fuentes: Wikipedia
Castillos de Alicante
Ximo G. Rico (Fotos)
Galería:









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