El Torreón del Obispo, también llamado Torreón de Tenorio, se encuentra situado en la ciudad de Alcalá de Heares, en la Comunidad de Madrid.
El
Palacio Arzobispal, donde se ubica el torreón, se levantó en sus orígenes como fortaleza y
residencia estival de los Señores de Alcalá, los arzobispos
toledanos. Con el paso del tiempo, algunos de ellos realizaron
diferentes reformas en el edificio, bien por mera reparación, bien
por ampliarlo o bien por embellecerlo.
Fue
en una de estas mejoras cuando se fortificó el recinto arzobispal
hacia el interior de Alcalá de Henares, naciendo así la línea de muralla que
aún hoy pervive y que tiene como más bello exponente el Torreón de
Tenorio que se puede disfrutar en la Plaza de las Bernardas. Este
torreón, uno de los mejores elementos medievales que tenemos en
Alcalá de Henares, presenta una serie de marcas a lo largo y ancho
de su estructura.
El
Torreón de Tenorio debe su nombre a Pedro Tenorio, arzobispo de
Toledo entre 1377 y 1399. Este prelado medieval destacó por su labor
constructiva a lo largo y ancho de su archidiócesis. Aquí en Alcalá de Henares construyó el primer puente de piedra sobre el río Henares, la
ermita del Val y fortificó Alcalá la Vieja y el Palacio Arzobispal.
Pero claro, aquí en el Valle del Henares la piedra es bastante
escasa y de calidad mediocre, de ahí que el ladrillo sea el elemento
constructivo predominante en Alcalá. ¿De dónde sacaban la piedra
entonces? La respuesta es bien sencilla: de la cantera histórica de
Alcalá de Henares, las ruinas de Complutum.
No
debe de extrañaros el saber que la inmensa mayoría de la piedra de
los edificios históricos de Alcalá de Henares salen de las ruinas
de Complutum. A lo largo de la ciudad podemos encontrar sillares,
columnas, capiteles e incluso lápidas incrustadas en calles y
edificios. Y el Torreón de Tenorio no es una excepción. Más bien
al contrario: es un buen ejemplo de esta reutilización de materiales
y la mejor muestra son estas marcas.
Estas
inscripciones son marcas de canteros. Al igual que los ganaderos, los
canteros romanos ponían su símbolo o marca en la piedra como manera
de demostrar que esa piedra había sido tallada por ellos y, de esta
manera, cobrar por su trabajo. Cuando se levantó el Torreón de
Tenorio, los obreros no pusieron ningún cuidado en esconder esas
marcas que tenían los sillares que traían de las ruinas de
Complutum y, gracias a ello, hoy podemos observar casi medio centenar
de ellas en la parte inferior del torreón.
Hace
unos años, el ayuntamiento repasó de color negro y rojo algunas
marcas de cantero, facilitando así su visión. También lo hizo con
las tres inscripciones de origen complutense que están insertadas en
la torre.
Fuente: Castillos del Olvido
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