La Torre de Huérmeces, también llamada Torre de Padilla, se encuentra situada en las cercanías de la población de Huérmeces en la provincia de Burgos (Castilla-León).
En
las afueras del pueblo se levanta la Torre de los Padilla, de la que
permanecen dos lienzos enteros y una parte y el arranque de las otras
dos. Aparece por primera vez en la manda de Isabel Pacheco a su hijo
Jerónimo en 1528. En el inventario formado a la muerte de éste se
cita como “una torre con sus heras que alienda delante con heras
del Concejo por todas partes”.
En
1774 escribía el alcalde del lugar: “…en
el término y pradera que llaman la torre, hay un fuerte cuya
posesión es del duque de Abrante, su uso y estado no es más que la
apariencia por de fuera, por dentro está toda desbaratada, aunque de
tiempos antiguos muestra haber sido otra cosa… del foso, contrafoso
y puente levadizo no hay más que los vestigios de lo que ha sido…”.
Consta
de un rectángulo de 13 por 10,25 metros de lado por 1,90 de grosor.
Al Oeste tuvo un cuerpo adosado del que únicamente quedan los
cimientos entre la maleza. Al exterior sólo varias saeteras y un
vano adintelado permanecen íntegros. Según los vecinos la torre
tuvo almenas apoyadas en doble modillón. Interiormente poseyó
sótano y aún se aprecia parte de la planta baja.
En
el primer piso pueden verse aspilleras de muy variado tipo,
perfectamente trabajadas. En el segundo los vanos son más escasos. A
partir de aquí los paramentos se estrechan notablemente. Sobre el
rehundimiento formado así como sobre canes todavía visibles, se
apoyaron las vigas del tercer piso. En éste aparece una ventana de
arco de medio punto. Encima venía la última planta de la que queda
un buen trozo. En todos los lados se ven mechinales en los que se
incrustaron las vigas.
La
torre es de mampostería con buen sillar en las esquinas, que se
prolonga ligeramente por los lienzos y encuadra los vanos. El
interior de los muros está relleno de cal y canto. Fue destruida
hace unos treinta años para aprovechar sus materiales en la
construcción. La tipología de los vanos (alguno con arco de medio
punto), la extraordinaria perfección en el tallado de los sillares,
con variado molduraje, que los encuadran interiormente, así como el
año en que se cita por vez primera, parecen demostrar que la torre
se levantó a comienzos del siglo XVI.
Fuente: Castillos del Olvido
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