El Castillo de Mombeltrán se halla situado en las cercanías de la localidad del mismo nombre en la provincia de Ávila (Castilla-León).
Parece
ser que en el lugar donde hoy se levanta el castillo hubo
anteriormente una torre fortaleza ó especie de atalaya fortificada,
ya que en la obra de Francisco de Asís Veas Arteseros editada por la
Universidad de Murcia “Itinerarios de Enrique III”, hace
referencia de un viaje del citado monarca fechado en 1393 y ya cita
que habia una fortaleza en El Colmenar de Arenas. Puestos a hacer
conjeturas podría pensarse que pudiera haber existido alguna torre
defensiva, y que posteriormente hubiese formado parte del castillo
que hoy conocemos y cuya propiedad podría atribuirse a Ruy Lopéz
Dávalos.
En
1422 la villa es entregada al infante don Juan de Aragón, rey de
Navarra, a quien se la confiscan en 1431 para entregársela a Álvaro
de Luna. A la muerte de este, en 1453, Juan II de Castilla otorga la
villa a la viuda de Álvaro de Luna, Juana de Pimentel (La triste
condesa). Sin embargo en 1461 Enrique IV se la quita y la dona a don
Beltrán de la Cueva. Los estados de los Duques de Alburquerque
tienen su origen en las donaciones que el primer duque don Beltrán
de la Cueva, valido de Enrique IV, obtiene de este rey en los años
60´del siglo XIV. La capital de su señorio estaba en Cuellar, y
dentro de Castilla León, tenia también fortalezas en Roa, Ledesma,
Peñalcazar, Torregalindo, Mombeltrán y La Adrada, estas dos últimas
de vital importancia para el control de comunicación de la meseta
norte con Toledo.
El
castillo se alza en un otero y junto al río Vita, afluente del
Ramacastañas, desde el cual se divisa todo el valle. Se construye en
las afueras del pueblo separado por lo que entonces se llamaba el
sitio de La Cebada, hoy conocido por el jardín de la Soledad. Para
las obras del castillo se destinaron las rentas del montazgo
obtenidas en Arroyo Castaño. Beltrán de la Cueva lo manda construir
y se realiza entre 1462 y 1474, aunque parece probable que no fue
habitado hasta 1480.
Se
valió para ello de las rentas del montazgo que se cobraba a los
ganados que atravesaban el Puerto del Pico. Con estos ingresos D.
Beltrán pudo pagar la mano de obra especializada que se hallaba
realizando la cantería en la obra de su construcción. También fue
necesaria la aportación obligada de los vasallos del hasta hacia
poco Colmenar y que paso a llamarse Mombeltrán: los vecinos del
pueblo tuvieron que trabajar en el transporte y acarreo de piedras y
los diversos materiales utilizando para ello sus carretas, lo que
generó no pocos conflictos entre el Duque y sus vasallos a los
cuales no les hacia ninguna gracia trabajar gratis. Las obras de la
Iglesia tuvieron que paralizarse a fin de dar prioridad al castillo.
Posteriormente
se realizaron obras en el siglo XVI, lo que transformo de manera
ostensible la rustica fortaleza original en un palacio acondicionado
para poder servir como residencia de los duques. Su estructura se vio
afectada en los primeros años del siglo XVI, cuando el II Duque de
Alburquerque, don Francisco Fernández de la Cueva elimino el puente
levadizo, abrió con toda probabilidad los balcones y relleno el foso
con un talud. Además, algunos autores apuntan a que la construcción
de la portada renacentista, en donde el Duque puso el escudo y la
corona ducal, obedecieron a que la nobleza castellana se vio en la
necesidad de reforzar sus fortalezas contra los posibles
levantamientos populares en época de las Comunidades. Precisamente
el lugar donde se construyó la citada portada era el frente más
vulnerable del castillo.
En
la segunda etapa constructiva (realizada por el II Duque don Federico
de la Cueva) corresponde la antepuerta curva adosada al lienzo norte
de la barrera, cuyo acceso esta flaqueado por dos borjes dotados de
las mismas troneras de palo y orbe que ya aparecen en los merlones y
antepechos de los adarves y terrados. Precisamente a esa barrera ó
falsabraga se le adosó exteriormente un alambor de corto releje
(60º) que alcanza las tres quintas partes de su altura,
supuestamente para reforzarla contra los efectos de la pirobalística,
pero que sorprendentemente está ahuecado por el recorrido de una
manga perimetral, aparentemente inútil, y que en cualquier caso
debió debilitar considerablemente al mencionado alambor.
La
obra principal del castillo, el actual recinto interior, presenta en
su entrada un grupo de tres escudos idénticos a los que aparecen en
la puerta del castillo de Cuellar. Los escudos representan las armas
reales de Castilla León, las de Beltran de la Cueva y las que tuvo
su primera mujer, Mencia de Mendoza, con la que estuvo casado entre
1462 y 1476, fechas mas que probable en que debió construirse este
recinto principal.Algunos especialistas hablan de la falta de remate
de la torre del homenaje e indican que la obra no llego a terminarse,
pues bien, hay testimonios de que el tejado que cubría la torre del
homenaje se desescombro durante la segunda mitad del siglo pasado y
los restos de escombro de ese trabajo pueden apreciarse al pie de la
Torre del Homenaje en el paseo de la liza, junto a la entrada del
castillo citada anteriormente. En 1462 el rey expide una cédula en
la que ordena que la villa de Colmenar de las Arenas se llame en
adelante Mombeltrán.
El
castillo de Mombeltrán se ha atribuido al arquitecto Juan Guas,
especialmente por el parecido de los canecillos del almenaje con los
del castillo de Manzanares el Real. La muerte de Enrique IV, en 1974,
provocó que Juana Pimentel reclamase a la nueva reina , Isabel la
Católica, sus derechos sobre Mombeltran, alegando la injusticia de
la confiscación sufrida por orden del monarca anterior. Pese a que
en 1475 Beltrán llega a un acuerdo con Juana de Pimentel y con Juan
II de Aragón, que también había reclamado sus derechos, y pese a
que, en 1476, Isabel la Católica confirma el señorío a Beltrán de
la Cueva, la incertidumbre sobre su dominio pudo acelerar la
terminación de las obras, especialmente la barrera artillera en la
que aparecen ya los escudos de su segunda mujer, Mencia Enríquez de
Toledo.
La
muerte de esta, en 1479, marca claramente la cronología posible de
la barrera que, sin embargo, pudo haberse comenzado antes de 1476. A
la conservación de los estados de Beltrán de la Cueva al llegar al
trono la princesa Isabel, con la que el duque de Alba había
mantenido cierto enfrentamiento, no fue ajena la política
matrimonial de este, al casar con una hija del duque de Alba. En este
sentido cabe interpretar que la dote que otorga Beltrán a su esposa
incluya la hipoteca de Mombeltran y que en 1477 obtuviera privilegio
de Fernando el Católico para fundar nuevo mayorazgo con la villa de
Mombeltran a favor de los hijos que pudiera tener con la hija del
duque de Alba (Dñª. Mencia Enríquez de Toledo), en contra de los
derechos de su primogénito.
La
muerte de su segunda esposa sin hijos no impide al duque seguir
utilizando Mombeltran como pago de su política matrimonial y casa de
nuevo con Dñª. Maria de Castilla, hija de los influyentes
Condestables de Castilla. En 1482 otorga mayorazgo con los hijos
pudiera tener con su tercera esposa. Sin embargo, en 1483, Beltrán
declara que este nuevo mayorazgo, en contra de los derechos de su
primogénito, no había sido hecho por “su voluntad”. A la muerte
de don Beltrán en 1492, el castillo de Mombeltran es ocupado por la
viuda, que pretende defender así los derechos de su hijo, Cristóbal
de la Cueva. El primogénito Francisco de la Cueva, II duque de
Alburquerque, se ve forzado entonces a permutar su villa de Roa por
Mombeltran, en un acuerdo que provocará grandes recelos entre el
nuevo duque y su madrastra.
El
refuerzo de la barrera (alambor) con un nuevo chapado en cuyo
interior se aloja una galería perimetral, podría atribuirse a este
II duque y coincide con las obras de refuerzo ejecutadas en el
castillo de Cuéllar, también propiedad del Duque. Durante la
revuelta de la Comunidades ”...los de la villa de Mombeltrán e su
tierra comenzaron a hacer las alteraciones...” hasta que en 1521, “...se
asosego la cidad de Toledo...”. Estos disturbios obligaron al duque a
gastar mientras duró la contienda 448.588 maravedies en abastecer y
pertrechar la fortaleza, desplazando incluso tropas desde Cuellar. En
1526, a la muerte de Francisco de la Cueva, habia en el castillo
diversa artilleria, entre las que destacan “veinte y seis escopetas
con un par de moldes para las pelotas y con veinte y tres bolsas para
la polvora, dos espingardones antiguos, una lombarda mediana con su
servidor, cinco tiros (cuatro medias lombarderas y un pasamuros), sos
mosquetes de metal, mas diez y seis libras de pelotas de plomo para
escopetas”.
Don
Beltrán de la Cueva levanta la fortaleza no solo como baluarte de
contención para los que pasaran el puerto del Pico ó subían de
Toledo y Extremadura en plan bélico, sino como mansión aseguradora
de sus dominios. Don Beltrán contó con la forzada colaboración de
sus vasallos que fueron obligados al acarreo y transporte de
materiales, llevando sus carretas a requerimiento del Duque. El
castillo nunca conoció acciones guerreras y en este sentido es una
empresa frustrada. Durante siglos fue habitado esporádicamente por
los Duques de Alburquerque. La cosecha de vino que se recolectaba en
la dehesa anexa se almacenaba en las cuevas, aun hoy existentes,
adjuntas al castillo. Algunas fuentes nos hablan de que en el paseo
de la liza ó ronda hubo naranjos, hoy desaparecidos. Entre las
obligaciones del alcaide de la fortaleza estaba la de enviar al señor
el fruto de los mismos.
El
castillo de Mombeltran se ha atribuido al arquitecto Juan Guas,
especialmente por el parecido de los canecillos del almenaje con los
que se atribuyen a este arquitecto en el castillo de Manzanares el
Real. La disposición en planta de la obra y especialmente la
barrera, sin torres, y adaptándose perfectamente al perímetro del
cuerpo central, recuerda a la planta del castillo madrileño y a los
restos aparecidos en Alba de Tormes. La presencia de diferentes
escudos, correspondientes a la primera y segunda mujer de don Beltrán
de la Cueva, podría indicar que el cuerpo principal y la barrera son
dos fases constructivas independientes. Las últimas obras hechas ya
con el II duque, Francisco de la Cueva, podrían corresponder al
chapado de la barrera, con su galería intramuros (sotierra),
heredera de las galerías del castillo de la Mota, aunque de
proporciones mucho menores. Este reforzamiento de las defensas debió
incluir también una barbacana semicircular delante de la puerta de
la barrera con acceso desenfilado respecto a ésta, para evitar que
pudiera ser alcanzada por la artillería.
La
puerta de esta barbacana, con las torrecillas ó garitones sobre
lampeas, hoy semienterradas, debió ser reformada no ejecutada de
nuevo, a partir de 1734 por Francisco de la Cueva, XI duque de
Alburquerque, casado en ese año con Dña. Agustina Ramona de Siva,
por cuanto el escudo que campea en la puerta corresponde a este
matrimonio. El patio palacial, donde también aparece el mismo
escudo, debió de hacerse en esta época y las causas de una reforma
tan tardía en una fortificación medieval pueden estar relacionadas
con la enfermedad que obligo al duque a vivir retirado en el campo
hasta el día de su muerte en 1757.
El
castillo de Mombeltrán es un edificio histórico del siglo XV con
detalles artisticos propios de la época medieval, del esplendor de
los de la Cueva, la familia que decidió construirlo para su uso y
disfrute. Los villanos ha observado con indiferencia el progresivo
deterioro de la fortaleza que ellos mismos construyeron soportando
impuestos leoninos y acarreando piedras y otros materiales durante
años sin recibir nada a cambio. Sus dueños actuales «pasan» del
castillo y de su historia (ni comen ni dejan comer, como dicen en mi
pueblo) con lo que posiblemente la única salida al respecto sea la
expropiación, proceso largo, complicado y costoso para un
ayuntamiento carente de sensibilidad, presupuesto e ideas y sobrado
de ambiciones personales, pero que devolvería el edificio a los
verdaderos dueños morales: los vecinos de la Villa de Mombeltrán.
Fuente: Castillos del Olvido
Galería:










No hay comentarios:
Publicar un comentario