El Castillo de Monteagudo de las Vicarías, también llamado Castillo de Altamira, se encuentra localizado en la población del mismo nombre en la provincia de Soria (Castilla-León).
Se
localiza en un extremo de la villa amurallada, al borde de un
escarpado cerro. Lo mandó edificar Juan Hurtado de Mendoza en la
primera mitad del siglo XV, sobre otro castillo anterior. Es de
estilo gótico-renacentista. Durante la Edad Media, jugó un
importante papel estratégico en las luchas que enfrentaron
aragoneses y castellanos por el control de la frontera entre ambos
reinos.
El
cuarto conde de Monteagudo, Don Francisco Hurtado de Mendoza, cuyo
escudo de armas se encuentra situado en la entrada principal, trajo
de Alemania muchas reliquias, entre las que destaca un pedazo del
Lignum Crucis. Las mandó conservar y proteger en la cercana Iglesia
de San Miguel de Almazán.
A
mediados del siglo XV, estando en guerra Castilla con Aragón, el rey
Pedro I el Cruel tomó la villa y el castillo. Cuando murió el rey a
manos de su hermanastro bastardo, éste concedió la villa y otras
siete más al caballero francés que le ayudó en el fratricidio
real: Beltrán de Duguesclin.
Se
caracteriza por sus macizas torres octogonales en los ángulos. Dos
de ellas son más grandes y altas que el resto y dominan la comarca.
Además, tiene dos puertas de acceso hundidas con respecto al resto;
una de ellas está situada al exterior de la villa. Todo el conjunto
se encuentra rodeado de grandes ventanas.
La
esbelta torre del homenaje domina y preside el conjunto. Tiene planta
octogonal y se encuentra provista de todo un atalaje guerrero y
señorial: ventanas en ajimez, saeteras rasgadas, robustos muros de
mampostería y amplia nave, en otro tiempo habitada. Está rematada
en una terraza voladiza con almenas.
Tiene
un patio interior rodeado de una doble galería de arcos de estilo
renacentista de mediados del siglo XVI. Su fachada oculta una vieja
casa adosada que es preciso destruir. El interior se ha restaurado
casi en su totalidad, conservando su estructura primitiva de arcos,
puertas y ventanas.
Fue
construido en mampostería. Se pueden ver las recientes
restauraciones llevadas a a cabo en las almenas, en los arcos
apuntados y en las dos puertas. Tanto el interior como el exterior se
encuentran bien conservados.
Fuente: Castillos del Olvido
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