El Castillo de Monteagudo de las Salinas se encuentra cercano a la población del mismo nombre en la provincia de Cuenca (Castilla-La Mancha).
Su
origen puede datarse del siglo XII, apareciendo mencionado en un
documento de 1187 mediante el cual fue donado por Alfonso VIII al
obispo de Cuenca, junto al cercano castillo de Paracuellos de la
Vega. Los restos actuales datan de los siglos XIV y XV a medio camino
entre fortaleza medieval y renacentista.
Este
castillo se levantó sobre un destacado cerro en forma de cono
truncado y tenía una planta irregular que se adaptaba al terreno en
el que se asentó. Presentaba varios torreones en su perímetro y una
única puerta de entrada. El interior está ahora diáfano, con sólo
los restos de un aljibe en el centro del patio. Desde sus murallas se
puede contemplar una amplia panorámica de la sierra y los pinares
circundantes.
Algunas
zonas se encuentran en malas condiciones de conservación, aunque con
gran parte de sus elementos en pie, lo que hace que su consolidación
no sea excesivamente costosa y su rehabilitación necesaria para su
visita, procurando un uso, de carácter preferiblemente cultural para
garantizar su mantenimiento y conservación. El castillo comprende un
recinto de defensa al que se accede por un camino labrado en la roca,
adaptándose perfectamente a las terrazas rocosas del cerro donde se
enclava. El estado actual del recinto es malo, con deterioro de los
muros tanto en el estado de la mampostería como en el rejuntado de
los mismos. Este deterioro se define sobre todo en el remate del
amurallamiento con pérdida de su estructura original y desnivelado
del mismo, y en su exterior con pérdida de piedras en su base en una
magnitud de 2 m. de alto y 1 m. de profundidad.
La
fortaleza es de grandes dimensiones y conserva completas todas las
murallas de su recinto exterior, aunque en estado de deterioro muy
avanzado, habiendo caído en los últimos años grandes paños de los
lienzos de las murallas, piedras que han sido aprovechadas por los
lugareños en sus casa particulares. Conserva en pie tres torreones
de sección circular, uno orientado al nordeste y dos al noroeste.
También
se aprecian los restos de una gran Torre del Homenaje orientada al
sur, y tramos de importantes contrafuertes. En el interior del
recinto, accesible desde las esquina este por la puerta primitiva y
otra artificial abierta en la muralla, existe un foso (impluvíum),
en parte cegado por escombros. Los tramos de murallas noroeste y
nordeste son sensiblemente rectos y, hacia el sur, el tramo restante
se va curvando, siguiendo la forma del zócalo rocoso vertical,
realizado mediante talla que hacía difícil el asalto a la
fortaleza, del cual casi con toda seguridad extrajeron las piedras
del castillo.
En
la parte sur del recinto, fuera de las murallas se observan
enterrados los muros de lo que parecen unas cisternas, pero puede
deberse a otra estructura pues en superficie también se aprecian
restos óseos humanos caídos de esta zona. Su estado
actual es de ruina.
Fuentes: Castillos del Olvido
castillos.net
edujoser
El Arte en Cuenca
Galería:








%2006.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario