viernes, 10 de enero de 2020

Castillo de Monteagudo de las Salinas (Cuenca)



El Castillo de Monteagudo de las Salinas se encuentra cercano a la población del mismo nombre en la provincia de Cuenca (Castilla-La Mancha). 

Su origen puede datarse del siglo XII, apareciendo mencionado en un documento de 1187 mediante el cual fue donado por Alfonso VIII al obispo de Cuenca, junto al cercano castillo de Paracuellos de la Vega. Los restos actuales datan de los siglos XIV y XV a medio camino entre fortaleza medieval y renacentista. 

Este castillo se levantó sobre un destacado cerro en forma de cono truncado y tenía una planta irregular que se adaptaba al terreno en el que se asentó. Presentaba varios torreones en su perímetro y una única puerta de entrada. El interior está ahora diáfano, con sólo los restos de un aljibe en el centro del patio. Desde sus murallas se puede contemplar una amplia panorámica de la sierra y los pinares circundantes. 

Algunas zonas se encuentran en malas condiciones de conservación, aunque con gran parte de sus elementos en pie, lo que hace que su consolidación no sea excesivamente costosa y su rehabilitación necesaria para su visita, procurando un uso, de carácter preferiblemente cultural para garantizar su mantenimiento y conservación. El castillo comprende un recinto de defensa al que se accede por un camino labrado en la roca, adaptándose perfectamente a las terrazas rocosas del cerro donde se enclava. El estado actual del recinto es malo, con deterioro de los muros tanto en el estado de la mampostería como en el rejuntado de los mismos. Este deterioro se define sobre todo en el remate del amurallamiento con pérdida de su estructura original y desnivelado del mismo, y en su exterior con pérdida de piedras en su base en una magnitud de 2 m. de alto y 1 m. de profundidad. 

La fortaleza es de grandes dimensiones y conserva completas todas las murallas de su recinto exterior, aunque en estado de deterioro muy avanzado, habiendo caído en los últimos años grandes paños de los lienzos de las murallas, piedras que han sido aprovechadas por los lugareños en sus casa particulares. Conserva en pie tres torreones de sección circular, uno orientado al nordeste y dos al noroeste. 

También se aprecian los restos de una gran Torre del Homenaje orientada al sur, y tramos de importantes contrafuertes. En el interior del recinto, accesible desde las esquina este por la puerta primitiva y otra artificial abierta en la muralla, existe un foso (impluvíum), en parte cegado por escombros. Los tramos de murallas noroeste y nordeste son sensiblemente rectos y, hacia el sur, el tramo restante se va curvando, siguiendo la forma del zócalo rocoso vertical, realizado mediante talla que hacía difícil el asalto a la fortaleza, del cual casi con toda seguridad extrajeron las piedras del castillo. 

En la parte sur del recinto, fuera de las murallas se observan enterrados los muros de lo que parecen unas cisternas, pero puede deberse a otra estructura pues en superficie también se aprecian restos óseos humanos caídos de esta zona. Su estado actual es de ruina.

Fuentes: Castillos del Olvido
                castillos.net
                edujoser
                El Arte en Cuenca

Galería:









No hay comentarios:

Publicar un comentario