domingo, 5 de enero de 2020

Castillo de Nogalte (Puerto Lumbreras, Murcia)


El Castillo de Nogalte, conocido como Castillo de Puerto Lumbreras, se encuentra adosado a la famosa Rambla de Nogalte, de la que toma su nombre, al sureste de la ciudad de Puerto Lumbreras, en la Región de Murcia. 

Se construyó en una estribación montañosa situada en el borde meridional de la sierra de La Torrecilla que se asoma a la margen derecha de la espectacular Rambla de Nogalte. Este cerro es también conocido como el Castellar. La fortaleza y su entorno han sido objeto de una serie de actuaciones encaminadas a la restauración y rehabilitación del edificio, así como de las casas-cueva que existen bajo él. Y una de estas acciones ha sido la de mejorar los accesos, por lo que desde el mismo núcleo urbano de Puerto Lumbreras se puede llegar en vehículo hasta el mismo pie del castillo, y todo el circuito está correctamente señalizado. 

Se trata de una interesante fortificación que tiene su origen en un punto indeterminado de los últimos siglos de dominación islámica, quizá hacia el siglo XII. Con la conquista castellana del reino de Murcia, a mediados del siglo XIII, quedó en plena vanguardia fronteriza frente al emirato de Granada. Su continuidad como establecimiento militar parece ser intermitente durante la Baja Edad Media, e incluso es posible que las propias huestes de Lorca, a cuyo término concejil pertenecía el lugar, fuesen las encargadas de su destrucción, como método de racionalización de los recursos bélicos en un momento dado. 

Las excavaciones arqueológicas sistemáticas que se han llevado a cabo durante los últimos años han puesto de manifiesto una fortaleza en muy malas condiciones de conservación, quizá debido a esta hipotética destrucción. No obstante, ha sido restaurado recientemente. 

Si bien la existencia de una fortaleza en el cerro del Castellar pueda remontarse a tiempos remotos, la construcción actual es de época islámica. No obstante, la carencia de fuentes documentales impiden precisar la fecha de su fundación, que quizá se podría situar en torno al siglo XII, cuando las condiciones sociopolíticas en el antiguo reino musulmán de Murcia llevaron a la proliferación de castillos rurales que defendían a numerosas explotaciones rurales y les daban cobertura administrativa. Éste pudo ser el caso de Nogalte. Sin embargo, hasta ahora los estudios arqueológicos no han dado con el espacio destinado al refugio de ganado, el albarcar, tan característico de estas construcciones, por lo que su funcionalidad podría ser estrictamente militar, de control de las vías de comunicaciones que unen el sur con el levante peninsular. 

Con la incorporación del Reino de Murcia a la Corona de Castilla, a mediados del siglo XIII, Nogalte quedó situado en un complicado y peligroso espacio fronterizo ante el emirato de Granada. No obstante, en un primer estadio temporal de la conquista, el monarca castellano donó el castillo y sus términos al noble don Ferrand Pérez de Pina, propietario de un extenso donadío en los confines del reino. Estos señoríos eran, sin embargo, más teóricos que reales, pues la despoblación galopante de aquellas zonas convertía a estas tierras en poco o nada productivas para su propietario. Así, en el contexto de la intervención aragonesa en el reino de Murcia, Fernando IV donaba Nogalte a la ciudad de Lorca en 1299, a cuyo término municipal perteneció hasta 1959. 

Al parecer, durante la Baja Edad Media esta fortaleza estuvo integrada en una red defensiva frente a Granada cuyo centro y punto fuerte era el inexpugnable Castillo de Lorca. Quizá en un momento, y dada la necesidad de racionalización de los recursos bélicos, la fortaleza de Nogalte fue destruida para que no cayese en manos del enemigo. Fue, por otra parte, el escenario de diversas algaradas y algunas escaramuzas, frecuentes por otro lado durante los periodos más activos de la guerra fronteriza. El más conocido hecho de armas, y probablemente de mayor envergadura, tuvo lugar en 1392, cuando el alcaide de Lorca Alonso Yáñez Fajardo, al frente de sus huestes, infringió una severa derrota a un contingente nazarí. 

La fortaleza se inscribe en una planta rectangular cuya irregularidad viene dada por la forma del emplazamiento elegido para su construcción. Aproximadamente el recinto se extiende sobre la superficie de la cima del cerro con una longitud de unos 60 m en sentido noreste suroeste y una anchura media de unos 15 m. 

La fortaleza está delimitada por un muro torreado, donde las torres flanquean y protegen a los muros –en ese sistema tan característico de las fortalezas medievales–. Cada uno de los lados mayores está jalonado por tres torres de planta cuadrada, mientras que en los inferiores se situó sólo una. Presenta el acceso en el extremo noreste, quizá un paso acodado, y en su interior las excavaciones arqueológicas de los últimos años han puesto de manifiesto diversas estructuras internas correspondientes a diferentes dependencias, habitaciones, y una puerta acodada. 

Los alzados corresponden en su mayor parte al nivel de zócalo de los muros, pues todas las estructuras edilicias se encuentran muy arrasadas. Toda la construcción se levantó mediante la técnica del tapial y utilizando argamasa de cal sobre una potente rezarpa de cimentación excavada en el terreno. 

Fuentes: Wikipedia
               regmurcia.com
               Ximo G. Rico (Fotos)

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