La Torre del Rico se encuentra situada en la pedanía del mismo nombre, perteneciente al término municipal de la ciudad de Jumilla, en la Región de Murcia.
Es una
construcción defensiva construida en el último tercio del siglo XVI
para facilitar la repoblación de los campos circundantes. Se trata,
por tanto, de una edificación levantada con una intencionalidad muy
concreta. Por un lado, dar seguridad a pastores y agricultores en
caso de peligro, y, por otro, como símbolo de poder de su propio
dueño sobre sus tierras y colonos.
Fue restaurada en el año 2000 para usos sociales y culturales, por lo que presenta un excelente grado de conservación y permite que hoy se pueda contemplar un magnífico ejemplo de fortificación rural moderna.
Esta
fortificación se localiza enclavada sobre una suave loma que
controla una extensa llanura delimitada por la Sierra del Carche. Al
lugar, hoy un caserío que pertenece a la ciudad de Jumilla, se llega
por la carretera CM-3213, que comunica Jumilla con Novelda
(Alicante).
Allí, la torre
es la construcción más significativa, y su fachada mayor preside
una pequeña plaza que permite contemplar los elementos más
importantes de esta singular fortificación. Los accesos a sus
exteriores resultan muy fáciles, aunque por lo general su interior
suele estar cerrado para su mejor custodia.
Tal y como
anuncia la inscripción de la puerta, la fortificación fue
construida por Antonio Rico en 1573. Se trata, a primera vista, de
una torre de repoblación, o lo que es lo mismo, una fortificación
destinada a proteger a los habitantes del lugar, pastores y
agricultores, en caso de un ataque.
La peligrosidad
del lugar y de la época responde a hechos concretos: su situación
fronteriza, enclavada en el señorío de Villena, entre los reinos de
Valencia y Murcia –entre las coronas de Castilla y Aragón–,
situaba el lugar en un espacio políticamente complicado a pesar de
la unión dinástica producida tras el matrimonio entre los Reyes
Católicos en 1469. Un excelente ejemplo serían los movimientos
bélicos producidos en torno a las Comunidades y Germanías en 1520.
Por otro lado, y
a pesar de la conquista de Granada en 1492, la gran cantidad de
población de origen musulmán asentada en el vecino y antiguo reino
nazarí, y también en las tierras valencianas y de la Vega Baja del
Segura, colocaban a todo el territorio murciano en un lugar
susceptible de levantamientos armados, como se pudo comprobar en la
rebelión de los moriscos en los últimos años de la década de
1570.
Por todo ello,
resultaba imprescindible un lugar de refugio y defensa de los vecinos
en caso de peligro. Pero existe también otro factor, generalmente
menos tenido en cuenta, al que responde la construcción de la torre
de Antonio Rico. Y es la intencionalidad de enseñoreamiento del
territorio al que domina; o lo que es lo mismo: es un símbolo de
poder. Es decir, estamos ante un ejemplo de la arquitectura de las
apariencias, o la idea provocada de mostrar a quienquiera que
contemplara la fortificación, que viviese en las cercanías o que se
estableciese como colono en los campos circundantes, de quién era la
mano que controlaba el territorio y, en suma, quién podía ejercer
ciertas facultades potestativas.
La construcción
defensiva es un sólido torreón cúbico, cuya planta se inscribe en
un rectángulo que mide 11,10 metros de este a oeste, y 9 metros de
norte a sur. Su interior se estructuró, en su día, con tres
cubiertas y una terraza almenada (hoy desaparecida). El sistema
constructivo que soportaba los pisos se realizaba a través de un
gran macho o pilar central donde apoyaban las vigas que sostenían
los techos.
A su interior se
accede desde una única puerta situada en su fachada principal, la de
mediodía. Se trata de un vano de medio punto enmarcado por grandes
sillares bien trabajados y cerrado por una fuerte puerta de madera de
sabina, perfectamente conservada en la actualidad. El flanqueo se
encuentra defendido por dos troneras que atraviesan las jambas del
acceso, y su defensa se completa con tres saeteras situadas en la
vertical de la puerta, que se repiten también por la fachada del
este y oeste; estrechas aberturas que facilitaban igualmente la
iluminación del interior del edificio.
Toda la
construcción se realizó utilizando piedra de la zona trabada con
argamasa de cal. No obstante, elementos definitorios de los muros,
como la puerta, las saeteras y las esquinas de los muros, se
construyeron con sillería bien escuadrada. Reformas posteriores
hubieron de eliminar la cubierta almenada que una vez tuvo para
colocársele una a dos aguas que, sin embargo, no consiguió
desvirtuar el carácter de poderosa fortaleza que aún posee el
edificio.
El elemento característico de la fachada principal es, además de la puerta, un escudo nobiliario fabricado en sillería y situado en la tercera planta. En él se representa una cruz enmarcada que resalta sobre una leyenda. Bajo éste, una lápida en la que quedó inscrito: "Antonius Rico me fecit. 1573".
Fuentes: Wikipedia
regmurcia.com
Ximo G. Rico (Fotos)
Galería:





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