lunes, 13 de enero de 2020

Torre de la Doncella (Alcalá de la Jovada, Alicante)


La Torre de la Doncella se encuentra situada en el casco urbano, muy cerca del castillo, de la población de Alcalá de la Jovada, núcleo principal del Valle de Alcalá, en el norte de la provincia de Alicante (Comunidad Valenciana). 

El Valle de Alcalà estuvo formado, en tiempos, por siete poblaciones, denominadas Alcalà de la Jovada, Beniaia, Criola, Benialí, Benijarco, La Roca y La Adsubia. En la actualidad sólo dos pertenecen al valle como entidad local: Alcalá de la Jovada y Beniaya. El Valle de Alcalá tuvo importancia como capital del feudo del caudillo árabe Al-Azraq, el de los ojos azules, que combatió durante años a Jaime I, quien acabó desterrándolo. La inaccesibilidad del terreno hizo posible esta lucha desproporcionada. Todavía se recuerdan en Alcalá de la Jovada estos hechos con una fuente cuyo caño sale de la boca de una efigie del caudillo musulmán.

El pasado de la Torre de la Doncella, siempre conocida como El Cel d’Miquel, se pierde en la nebulosa del tiempo, aunque iremos explorando sus múltiples recovecos y descubriendo algunos de sus apasionantes secretos. La construcción data del año 1248, aunque es difícil afirmarlo con toda seguridad. Año arriba o abajo, cuenta con unos ocho siglos de existencia y está catalogada como bien de interés turístico. 

Durante un tiempo formó parte del palacio residencial del caudillo árabe Al Azraq, e incluso, algunos afirman que habría nacido allí, otro misterio custodiado para siempre por sus recias paredes. Sus arcos de sillería confirman su origen noble y nos dan pistas sobre su glorioso pasado, tan apasionante como desconocido. 

La Torre de la Doncella fue, es y seguirá siendo “EL CEL D’MIQUEL”. Un legado que pretendemos rescatar de las garras del olvido para conocimiento y disfrute de futuras generaciones. Y un merecido homenaje a Miquel Abad, que tanto luchó y trabajó por rescatar su historia memorable y prodigiosa, y también la de este pueblo, y la de estos valles y montañas que tanto amó. Para que de vez en cuando nos ilumine con su picarona sonrisa, mientras cabalga a lomos de un negro corcel, entre las nubes del otro “cel”, el universal, el cósmico, el eterno... 

Fuentes: Castillos de Alicante
               Ximo G. Rico (Fotos)

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