Las Murallas de Villena, de las que quedan pocos restos, siendo los más importantes los arranques que parten del Castillo de la Atalaya, y conformaban el recinto amurallado de la ciudad, se encuentran en el casco antiguo de la ciudad de Villena, en la provincia de Alicante (Comunidad Valenciana).
No existe un estudio
especifico sobre su estructura, disposición y composición del
recinto murado medieval de la población de Villena. La primera
aproximación la debemos a José María Soler García, quien
interpreta el posible trazado de la muralla exterior.
Posteriormente,sólo se han realizado pequeños estudios sobre la
misma base, en gran medida ocasionados a la falta de datos
arqueológicos que confirmen o modifiquen los planteamientos de tan
insigne investigador.
Las excavaciones
realizadas por Soler, en torno a la iglesia de Santa María,reportaron
materiales cerámicos de los siglos XII y XIII (época almohade). En
este momento se realizan una serie de obras constructivas y de
fortificación que formarán la estructura básica de Villena,
disponiéndose en la vertiente sur del montículo donde su ubica la
fortaleza de la Atalaya tras el comienzo de su fábrica por los
almohades. Sin embargo, de este primer núcleo urbano desconocemos
prácticamente todo, aunque deduciendo de la importancia del
castillo, se piensa que el primitivo recinto amurallado islámico no
sería un simple cerco alrededor de él, sino una verdadera obra de
fortificación, aunque fue desmantelado tras la conquista cristiana.
El asentamiento se
dispone entorno a la iglesia mencionada, donde problamente estaría
ubicada la mezquita mayor de la medina islámica. La población no
se extendería más allá de La Losilla, ya que en esta zona se ubicó
la necrópolis islámica, al haberse hallado numerosos enterramientos
de esta época. Sólo nuevas excavaciones más profundas, tanto en el
castillo como en la medina, podrían sacar parte de esta información
de la que se carece actualmente.
La conquista cristiana
de Villena en el año 1.240 por parte de Lope Martín, comendador de
Alcañiz, en nombre del rey Jaime I de Aragón, transforma
sustancialmente el espacio urbano de la villa, pues la necesidad de
separar las poblaciones de musulmanes y cristianos viejos se resuelve
con el desplazamiento de la trama urbana hacia el oeste, con un
nuevo cerco de murallas que englobara un asentamiento de nueva
planta, situado en torno a la iglesia de Santiago, datos confirmados
por la ausencia de restos islámicos en las excavaciones
arqueológicas efectuadas en esta parte del casco antiguo de Villena,
Esta parte se denominaba “de lo cercado”, mención clara de la
antigua zona cristiana de Villena ubicada dentro del espacio
amurallado.
Este cerco amurallado
del núcleo urbano lo realiza, según las fuentes, el infante don
Juan Manuel en el año 1.308. En la actualidad sólo se conservan
escasos restos de lienzo de muralla entorno a la subida de la calle
Santa Bárbara. La reconstrucción del trazado original presenta
diversos problemas, atendiendo a la falta de datos tanto históricos
como arqueológicos.
El recorrido original
de la muralla medieval se iniciaría por el noroeste, desde el
castillo de la Atalaya hacia la calle del Muro, donde se aprecian los
mejores restos de la misma, siguiendo el recorrido hacia la llamada
“Puerta de Almansa”. Tras esta puerta, la muralla bajaría
paralela a la calle Joaquín María Pérez girando antes de llegar a
la Corredera. Discurriría seguidamente a la altura de la calle
Revueltas hasta la calle Tarruella, donde se encontraría la “puerta
del Molino”. Desde aquí seguiría el trazado de forma rectilínea
paralelo a la Corredera por la calle Quevedo.
En este punto resulta
ya difícil definir el momento de inflexión de la muralla hacia el
noreste, y lo haría presumiblemente por algún punto de la calle
Maestro Caravaca. Tras un pequeño tramo se encontraría la entrada
de la villa por la calle Mayor desde la plaza Mayor, donde se
situaría la llamada “Torre del Orejón”. Tras otro pequeño
recorrido paralelo a la calle Mayor, giraría nuevamente al noreste
paralela a la calle Santa Bárbara, por donde se sitúa la ermita de
este nombre, hasta alcanzar una de las esquinas de la barbacana del
castillo de la Atalaya.
De
los tramos originales de murallas que cercaban la ciudad cristiana de
Villena podemos documentar las tres puertas principales de ésta: La
Puerta de Almansa (camino de Castilla); la "Puerta del Molinico" (camino de Murcia), y la "Puerta de la Villa" (camino de Alicante y
Valencia), aunque se desconocen los diversos portones menores que se
abrirían a lo largo de la muralla. En cuanto a las torres que se
incluirían en el recinto murado, no se han encontrado restos de
ninguna de ellas, aunque no obstante se pueden situar dos de las que
enmarcaban cada una de las puertas mayores de la ciudad, destacando
que una de ellas, la de la "Puerta Mayor de la Villa", sería el
basamento de la Torre del Reloj, como se cita en el compendio de
Montesinos de finales del siglo XVIII: “conserva una puerta llamada
de la Villa sobre la que está colocada la torre del reloj
público...”.
Otras torres que se pueden documentar son la "Torre de
Pedro el Bueno" que se situaría entre la calle José María López y
la Corredera a la altura del callejón que desemboca a la calle
Revueltas, y la "Torre de la Cigüeña", frente a la Plaza Mayor, junto
a la Torre del Orejón, y que se puede distinguir en el plano de
Palomino del siglo XVII.
Fuentes: Wikipedia
Castillos de Alicante
Guardianes de piedra
Ximo G. Rico (Fotos)
Galería:




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