viernes, 10 de enero de 2020

Castillo de Montesa (Valencia)


El Castillo de Montesa se halla situado sobre un montículo que domina la localidad homónima de la provincia de Valencia (Comunidad Valenciana). 

Fue la sede principal de la Orden de Montesa y ha sido calificado como uno de los más fuertes del reino de Valencia por sus gruesos muros, parte de ellos correspondientes al sólido emplazamiento que forma el cerro donde se asienta. Fuertes torres y espacioso Patio de Armas, donde se dice que podían formar hasta 2000 hombres. 

Su estilo arquitectónico es gótico valenciano y en su interior se encontraban el Convento, la Iglesia de la Orden, el Palacio del Gran Maestre, los cuarteles, el refectorio y otras dependencias monásticas, además de un gran aljibe en la zona este del albacar. 

La noticia mas antigua del Castillo de Montesa es la recogida en la "Relación del Arzobispado de Valencia" ligada al conde de Floridablanca en el siglo X: "...a el castillo de Montesa se retiro por los años de novecientos y treinta el moro Ben Sakhr Alocayli, consejero del rey Mahomet porque tenia el poder de su contrario  Ben Apshuni que le perseguia...". Tras la conquista del castillo de Xátiva por el rey Jaime I de Aragón, éste pactó con el alcaide de Xátiva la permuta de su castillo por los de Montesa y Vallada. En poco tiempo el territorio se convirtió en foco de moros insurrectos. Tras haber sido donado por el rey Jaime II de Aragón a la recién creada Orden de Montesa, los moros ponían en peligro la estabilidad del territorio, por lo que en abril de 1277 el rey Pedro III de Aragón, viendo esta grave situación, consiguió tomar el castillo por asalto e incorporarlo a la Corona. Pocos años después, en 1289, Bernat de Belvís otorga Carta Puebla a los 120 cristianos de la villa de Montesa. Villa y Castillo fueron donados a la orden de forma definitiva en el año 1319.

En el año 1347 la Orden de Montesa compró al rey Pedro IV de Aragón numerosas villas y castillos del alrededor, como Moixent, Vallada, Enguera, etc. con lo que la orden pasó a ser dueña del Maestrazgo de Montesa. La fortificación fue totalmente renovada de acuerdo con las nuevas funciones que debía desempeñar, ya que se convirtió en casa madre de la orden, donde los monjes-caballeros seguían la Regla de San Benito. El nombre del castillo pasó a llamarse Sagrado y Real Convento de la Orden de Santa María de Montesa y San Jorge de Alfama. Los Reyes Católicos fueron los que incorporaron a la Corona los Maestrazgos de todas las órdenes militares: Montesa, Santiago, Alcántara y Calatrava, a fin de mermar el poderío de las mismas. Sin embargo, el Maestre de la Orden de Montesa continuó con sus grandes honores y privilegios, siguiendo actuando de modo independiente. 

El origen de la Orden de Montesa fue la intención de Jaime II de proteger el Reino de Valencia y, aprovechando la disolución de la Orden del Temple llevada a cabo por el papa Clemente IV en el año 1311, fundó una nueva orden militar en su sustitución, que heredó todos sus bienes. Lo consiguió de la mano del papa Juan XXII, el cual extendió una bula pontificia por la que creaba la Orden de Montesa el 10 de Junio del año 1317. Según dicha bula, se establecía que en el Castillo de Montesa fuera creado un Convento, filial de la Orden de Calatrava, pero ésto finalmente no llegó a cumplirse, y fue dotada con los bienes de la extinta Orden del Temple y con los de la Orden Hospitalaria, llegando incluso a rivalizar con la mismísima Orden de Calatrava. 

Como se trataba de un convento de filiación cisterciense, fueron el abad de Santes Creus y el de Valldigna los encargados de la formación y elección del prior del Convento de Montesa, mientras que el Papa se reservaba el derecho de nombrar al Primer Maestre de la la Orden de Montesa. Sus sucesores ya serían elegidos por la misma comunidad. Durante el gobierno de los diferentes Maestres de Montesa se van edificando sus distintas dependencias, siendo las más importantes las ejecutadas durante el mandato del tercer Maestre de Montesa, fray Pere de Tous (1327-1374) que manda construir la iglesia y la sala capitular. 

A finales del siglo XIV, durante el mandato de fray Berenguer March se construye el magnífico claustro ante la sala capitular. El resto de Maestres continuaron enriqueciendo las obras, que finalizarían en el siglo XVI los Maestres de la orden Despuig y Llançol de Romaní. Una de las descripciones más antiguas pudiera ser la que Viciana escribió a mediados del siglo XVI en su "Crónica":  " ...el castillo es muy principal del Reyno de Valencia. Es muy ermoso y fuerte porque la yglesia es grande, devota y bien adereçada de retablos, capillas y coro, y en la casa hay muchos buenos y espaciosos aposentos... y con tres aljibes muy buenos y amplios de agua pluvial. E un claustro plantado de naranjos y acipreses muy cescidos. Y está muy enfortalezido por estar assentado en la cumbre de un cabeço de dura peña...". 

Dos terremotos que asolaron la zona los días 23 de marzo y 7 de abril del año 1748 ocasionaron el derrumbe de gran parte de las construcciones, especialmente de las interiores de la fortaleza. También resultaron muy dañados algunos lienzos de sus murallas y torres. Otro seísmo ocurrido siete años más tarde, el 1 de noviembre de 1755, durante la celebración de la eucaristía, provocó el pánico entre los oficiantes y fieles que llenaban la iglesia del castillo, por lo que tras estos sucesos el castillo fue abandonado. 

Sus ruinas, dejadas a su suerte, pasaron al Estado  tras la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX (1835). Alos después fueron adquiridas por compra de ciertos caballeros de la Orden de aquel tiempo, hasta que en el año 1970, después de un pleito, pasa a manos del Ayuntamiento de Montesa. Sus restos fueron declarados monumento histórico-artístico en el año 1926, durante el reinado del rey Alfonso XIII. 

El castillo no va a cumplir todas las normas constructivas impulsadas por la Orden del Císter, por estar destinado a una doble función: monástica y fortaleza militar, aunque si fueron cumplidas en cuanto a la iglesia, la sala capitular y el claustro, espacios aún hoy fácilmente reconocibles en su interior. De ellos tenía especial importancia la Sala Capitular, hoy reconstruida casi en su totalidad, lugar donde frailes y caballeros después de los oficios de la hora prima ( desde la salida del Sol), se reunían diariamente para escuchar un capítulo de la Regla, así como para la elección de los Maestres de la Orden, y otros capítulos de importancia, como los actos de investidura de los nuevos caballeros de la Orden de Montesa. Esta sala capitular es de forma cuadrada y de decoración austera, normas del Císter, cubierta con arcos de crucería, de acuerdo a la época. El cruce de los arcos presentaban una cuz esculpida con la antigua cruz de la orden, hoy también restaurada y colocada donde fue concebida entonces. 

A finales del siglo XX y principios del XXI se realizaron diversos trabajos arqueológicos, seguidos de obras de consolidación e incluso restauración, cuyo pináculo fue la reconstrucción de la sala capitular del castillo. Destacan también las obras de la entrada que salvan el foso, así como la parcial reconstrucción del claustro, completándose con una puesta en valor de sus alrededores exteriores sonde existe una zona de recreo muy hermosa donde los visitantes pueden pasar una hermosa jornada. Es necesario dirigirse a la Tourist-Info de Montesa para concertar la visita guiada al castillo. 

Fuentes: Wikipedia
               Castillos de la Comunidad Valenciana
                Ximo G. Rico (Fotos)

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