domingo, 5 de enero de 2020

Torre de la Puebla de Mula (Murcia)

                           

La Torre de la Puebla de Mula, también llamada Torre de la Ermita Vieja, se encuentra ubicada en el propio casco urbano de la población homónima, cercana a la ciudad de Mula, en la Región de Murcia. 

El lugar se encuentra marcado por dos cauces hídricos desiguales que la limitan: el río Mula y el llamado Azarbe de los Pueblanos. La fortificación se sitúa totalmente dominada por la impresionante muela donde una vez se irguieron los muros del espectacular Castillo de Alcalá, que caracteriza (y condicionó) todo el paisaje circundante durante, al menos, toda la Edad Media. 

Hasta el bonito enclave de la Puebla de Mula se accede por la carretera que une Murcia y Caravaca (CM-415). Algo antes de llegar a Mula, y poco después de pasar por Los Baños, un desvío nos conducirá al pequeño núcleo urbano de La Puebla de Mula. La torre está inserta entre las viviendas de la calle de Arriba, al final de la vía, en el momento que ésta se abre en un pequeño ensanchamiento. Allí se puede contemplar su fachada principal y parte de sus muros laterales, pero no será posible el acceso a su interior, ya que se trata de una propiedad privada en malas condiciones de habitabilidad. 

La torre es una característica fortificación de nuevo asentamiento, que ha de tener sus orígenes en torno a los años finales del siglo XIV, cuando se da la primera carta de poblamiento para la Puebla de Mula. El enclave elegido para su construcción fue un punto estratégico del lugar, en uno de los límites de la población, para distanciarse en parte de ella, y tener acceso independiente a un cauce hídrico. Sus muros, de mampostería, se levantaron sirviéndose de materiales reutilizados de origen romano y procedentes del cercano yacimiento del Cerro de la Almagra. Actualmente se encuentra en un regular estado de conservación, con sus muros desnudos y su altura menguada. 

En 1373, el lugar de la Puebla fue comprado por Alonso Yáñez Fajardo al Concejo de Mula. El enclave, según el profesor Jiménez Alcázar, estaría probablemente despoblado o albergaría muy pocos vecinos. Lo que sí resulta claro es que, de una u otra manera, el lugar siempre estuvo relacionado con la inmensa mole fortificada que se eleva en sus inmediaciones: Alcalá. Siete años después de la compra, Fajardo promulgaba una carta puebla que, según el autor citado, estaba dirigida principalmente a los mudéjares que fueran a repoblar el lugar. 

En este documento, publicado por Franco Silva (El Marquesado de los Vélez, Murcia,1995) se especificaban una serie de derechos y obligaciones que los nuevos habitantes habrían de cumplir para vivir en la Puebla de Mula. Entre otras disposiciones de corte económico, a cada vecino se le concedían ocho tahullas de regadío, por el que se pagaría al señor cinco maravedís anuales. Respecto al orden político, los nuevos pobladores elegirían a sus propios jueces. Esta misma carta puebla fue de nuevo confirmada en pleno despegue económico del Reino de Murcia, y así, en el año 1484, la viuda de don Pedro Fajardo, marqués de los Vélez, doña Leonor Manrique, volvía a especificar las condiciones del asentamiento.

La planta de la torre se inscribe en un cuadrado de poco más de ocho metros de lado. Sus muros, de los que no se conservan alzados mayores de 7 o 8 metros, se construyeron utilizando mampostería gruesa, a base de piedra procedente de la zona trabada con argamasa de cal. Se aprecia una potente rezarpa sobre la que se asentó toda la obra. En las partes donde fue necesario se usó una piedra mejor trabajada, de aspecto marmóreo y alguna de ella reutilizada procedente de algún templo romano de las inmediaciones. Tal es el caso de las aristas del cubo o las jambas de la puerta. 

Son visibles aún algunas aspilleras abiertas hacia el centro de los paramentos, cuya función era la de dar luz al interior y por las que poder arrojar flechas a los atacantes ofreciendo el mínimo blanco posible. Probablemente, en su origen, su terraza estuvo compuesta por almenas. 

El acceso se efectuaba por la fachada donde se abre la actual puerta, que fue bajada de su altura original en fecha muy posterior. De esta forma el acceso original se efectuaría a través de una escalera de palo o de pie de gato, fácil de retirar en caso de ataque. La puerta, con arco de medio punto, presenta un dovelaje realizado con ladrillos, mientras que las jambas son de mármol rojo de la zona y materiales reutilizados. 

Su interior alberga una bóveda de cañón dividida en dos tramos iguales por un arco de medio punto, y que alguna vez fue reconvertida en iglesia. A la azotea se accedería a través de unas escaleras situadas en la parte trasera y elevadas unos tres metros sobre el nivel del suelo. 

Hace poco tiempo se han realizado obras para la puesta en valor del monumento, especialmente el derribo de la vivienda que estaba adosada a la torre y que actualmente puede verse exenta.

Fuentes: Wikipedia
               regmurcia.com
               Amigos del Castillo de Mula

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