viernes, 3 de enero de 2020

Castillo de Tirieza (Lorca, Murcia)


El Castillo de Tirieza está localizado en el término municipal de la ciudad de Lorca, en la Región de Murcia. 

Las ruinas de esta fortaleza se encuentran situadas en la pedanía lorquina de Fontanares, a unos 25 km al noroeste de Lorca y a unos 10 km al noreste de Vélez Rubio. El castillo estuvo enclavado en una de las estribaciones meridionales de la sierra del Gigante, en un puntal rocoso que se yergue 911 m sobre el nivel del mar. Este cabezo, sin ser el más alto de los alrededores, se alza en una situación estratégica desde la que se controla muy buena parte de la vega del río Cornejos. 

Existe, desde las atalayas de la antigua fortaleza, un perfecto ensamblaje visual con los castillos de Puentes, hacia el este, con Velez Blanco y Vélez Rubio por el oeste, y hacia el sur con el Castillo de Xiquena. A la fortaleza de Tirieza se puede llegar desde Lorca, por la carretera autonómica local que conduce a Vélez Rubio a través de La Parroquia, Xiquena y Tirieza. A unos 30 km de la ciudad parten hacia la derecha dos pistas de tierra que arrancan con dirección norte que nos llevarán hasta un cortijo situado a los pies del cerro donde se encuentra el castillo. Aquí la subida será necesariamente a pie, en un ascenso difícil y escarpado de unos 400 m. 

Se trata de una fortificación de origen islámico que daría protección y cobertura administrativa a una alquería nacida gracias a la existencia de fuentes y manantiales de agua que favorecieron la aparición de actividades agropecuarias. Con la incorporación del reino de Murcia a la corona de Castilla, la fortaleza quedó en una banda fronteriza que pasó a manos cristianas y musulmanas en algunas ocasiones.

Según Alonso Navarro, la fortaleza fue denominada en época islámica "Tiriatsa", o "lugar ameno con muchas fuentes". Así pues, su fundación habría que remontarla a una fecha indetermiada, quizá hacia los siglos XI y XII, cuando la comunidad rural dedicada a las labores agropecuarias gracias a los nacimientos de agua cercanos, requirió de elementos defensivos para su protección. Esto, unido a la necesidad del Estado de dar cobertura administrativa a este tipo de alquerías, daría lugar a la construcción de la primitiva fortaleza de Tirieza. Se trataría, por tanto, de un hisn, o castillo rural, con numerosos exponentes en el resto del antiguo Reino de Murcia.

La incorporación del reino a la Corona de Castilla a mediados del siglo XIII dejó a la fortificación, así como al vecino Castillo de Xiquena, en un complicado lugar inserto en una banda fronteriza con el reino islámico de Granada. No sólo era la estrategia política de la zona, sino que el lugar era un importante punto de control de los recursos hídricos, siempre tan deficitarios en los campos lorquinos. 

Ambas fortalezas se convirtieron en la vanguardia nazarí frente al reino de Murcia hasta que, en 1433, y gracias a los importantes avances territoriales conseguidos por las huestes del adelantado Alonso Yáñez Fajardo, ambos castillos fueron incorporados al territorio castellano. Aquel mismo año una cabalgada granadina arrasó la fortaleza de Tirieza, que quedó definitivamente abandonada en favor de la de Xiquena. 

Estudiada detenidamente por Manzano Martínez hace unos años, la fortaleza de Tirieza aparece dividida en dos espacios diferentes, que configuran una serie de estructuras defensivas muy interesantes. El recinto superior está situado en la zona más alta e inexpugnable del cerro donde se enclava la fortificación. Su planta es ligeramente triangular, delimitada por un potente muro de tapial de mampostería trabada con argamasa de cal que se abrió, hacia el recinto inferior, a través de un paso acodado. 

El espacio inferior es un amplio recinto adosado al este del anterior. Tiene una planta poligonal cuya superficie representa unos tres cuartos del total de la fortaleza. El perímetro se encuentra delimitado por los restos de una muralla de fuerte tapial cuyo grosor llega, en algunos casos, a casi el metro de espesor. 

El lienzo septentrional conserva aún alzados de dos torreones rectangulares de los que jalonaron los muros para flanquearlos. En su interior, el arqueólogo citado detectó los restos de lo que pudieron ser las dependencias destinadas a servir a los habitantes del castillo. Entre éstos destaca un aljibe situado justo en la cara interna de la muralla meridional. 

En el sector oriental de la fortaleza emerge su elemento más característico: una torre de planta pentagonal que conserva buena parte de su alzado (unos 10 m de altura) distribuido en dos cuerpos diferentes. Sus caras presentan una anchura irregular situada en torno a los dos metros, así como una interesante decoración vegetal, quizá pétalos de rosa. 

Fuentes: Wikipedia
               regmurcia.com

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