viernes, 3 de enero de 2020

Castillo de Luchena (Lorca, Murcia)


El Castillo de Luchena, o también llamado Torre de Luchena se encuentra en la pedanía de La Culebrina, en el término municipal de la ciudad de Lorca en la Región de Murcia. 

Los restos de la fortaleza están enclavados sobre un puntal rocoso situado en la margen izquierda del río Luchena, correspondiente a los límites de la prolongación meridional del Pericay. Según Sánchez González, quien estudió este singular monumento en la Carta Arqueológica de Lorca, existe un área fortificada que está enclavada en el cerro acantilado, y un área quizá correspondiente a la zona poblada situada hacia el sur y sureste. 

Los accesos son complicados, dado lo agreste del terreno. Desde la Fuente de Luchena parte una senda que se dirige a la Cueva de la Tía Chiripa. Una vez allí, y campo a través por el escarpado cerro, se puede llegar dificultosamente a la cima donde se encuentran los restos de la edificación.

Los elementos arquitectónicos distinguibles corresponden a una torre, un albacar y un aljibe, que fueron analizados y descritos por el arqueólogo mencionado. Al parecer, los vestigios más antiguos del yacimiento corresponderían a un periodo de ocupación tardorromano, que se podría situar en torno al siglo V d. de C. Sin embargo, la fortaleza y el área de poblamiento son, al parecer, de fundación islámica. El esplendor de ésta, hacia el siglo XII y comienzos del XIII, podría tener numerosos paralelos en otras fortificaciones del resto del antiguo reino de Murcia. 

Las fortificaciones rurales de origen musulmán existentes en el antiguo reino de Murcia, con las que se podrían establecer ciertos paralelos, afianzan las tesis de una fuerte presión poblacional en los campos del sureste peninsular desde la segunda mitad del siglo XII, teniendo su mayor auge en las primeras décadas de la siguiente centuria. Pero su incorporación a la Corona de Castilla a mediados del siglo XIII y los diferentes hechos que se produjeron inmediatamente, llevaron al abandono de estas alquerías y explotaciones rurales, y a la emigración masiva de la población de origen musulmán hacia el norte de África y hacia el vecino emirato de Granada. 

Enclavados en un espacio fronterizo, con un estado de guerra larvado o manifiesto durante los siglos siguietes, los campos lorquinos y murcianos se convirtieron entonces en grandes extensiones despobladas donde únicamente los rebaños mostraban cierta actividad económica, dado que la ganadería permitía el traslado y refugio de los animales en momentos de peligro. 

Por esta situación bélica es posible que determinadas fortificaciones islámicas, que un día dieron seguridad a una población ya desaparecida durante la Baja Edad Media, fueran intermitentemente utilizadas durante los siglos XIV y XV, dependiendo de las necesidades de seguridad de una red de fortificaciones fronterizas que tuvo en la de Lorca su más importante bastión. Sobre una atalaya natural que controla determinadas vías de comunicaciones y muy buena parte del espacio circundante, están situados los vestigos correspondientes a esta fortaleza en el sector más oriental.

Sánchez González documentó un torreón en el frente oriental con plataforma de refugio, un aljibe y un espacio murado que se podría identificar con el albacar, o lo que es lo mismo, el lugar donde se guardaría el ganado en caso de un ataque enemigo. 

Del torreón se conservan unos alzados que llegan a alcanzar poco más de dos metros de altura en el lado oriental, quizá correspondientes a la rezarpa del edificio. Este sector tiene unos ocho metros de longitud y algo menos de un metro de grosor. El cierre occidental de la torre, del que se conservan unos siete metros de largo, queda delimitado por el aljibe, adosado a este elemento defensivo. 

La técnica constructiva empleada aquí fue la de cimentar con un grueso muro de mampostería trabada con argamasa de cal y, sobre ésta levantar los alzados con tapiales. Al pie meridional de esta atalaya surgieron ciertos indicios de lo que, según el arqueólogo citado, fue el área de poblamiento, en un espacio aterrazado a causa de sus pronunciadas pendientes. 

Fuentes: Wikipedia
               regmurcia.com

Galería:






No hay comentarios:

Publicar un comentario