La Torre de Calcides se encuentra adosada a una masía en las cercanías de la población de Benisa, en la provincia de Alicante (Comunidad Valenciana).
En
el año 720, los árabes se apoderan de la zona, dando el nombre
de Ben-Issa al núcleo de población allí formado,
constituido por la medina islámica que se dedicó a las labores
agrícolas. Cinco siglos permanecieron los musulmanes en estas
tierras hasta que fueron conquistadas en 1.254 por el rey Jaime I el
Conquistador, quien la repobló con mallorquines y aragoneses, al
tiempo que otorgaba al poblado conquistado el título de Villa.
En
el año 1.272, el rey Jaime I la donaría al señor feudal
Jaime de Gruny. Más tarde paso a ser propiedad de Roger de Lauria,
formando parte de un señorío junto con las localidades de Altea,
Calpe y Teulada. Su titularidad pasó a manos del segundo conde de
Denia, la corona, el infante Juan, Rodrigo Girón de Rebollet y, por
último, a la familia Palafox.
A
finales del siglo XV y en el primer cuarto del siglo XVI, ya existe
constancia de los cuantiosos asaltos berberiscos que sufriría la
población, que estaban afectando al litoral alicantino, por lo que
se comenzó a pensar en la conveniencia de fortificar la villa, y por
ello fue construida una muralla defensiva que circundaba todo
el perímetro de ella, en lo que hoy es parte del casco antiguo de
Benisa, y en sus alrededores también se construyeron torres de
defensa interior, como la que aquí presentamos.
Se trata de una torre vigía y de defensa de una alquería de época cristiano-medieval, elevada entre las ruinas de una construcción anterior anexa a ella, probablemente de época musulmana. La torre fue edificada probablemente en las postrimerías del siglo XVI.
Su
misión era salvaguardar la alquería, al igual que otras torres
medievales, contra el ataque de los enemigos, que en esta ocasión no
eran otros que los piratas berberiscos venidos del Norte de África.
La
torre destaca por su componente vertical y se trata de una
construcción de planta cuadrada, compuesta de planta baja y dos
pisos. El remate de la misma está truncado, al presentar una
cubierta inclinada a una agua, que pone en evidencia esta alteración,
pues incluso se ha cortado uno de los vanos (ventanas) del piso
superior.
Está fabricada en mampostería irregular utilizándose en la esquinas sillares regulares para dar más consistencia a la torre. Los huecos son rasgados y se formaron de sillarejo, los cuales configuran su actual forma. Construcciones de épocas posteriores fueron añadidas a los dos lados de la torre, y las juntas entre ellos descubren la independencia de la torre de las mismas, pues en origen se trataría de una torre exenta.
Se
encuentra actualmente en un excelente estado de conservación después
de la profunda reforma efectuada a la finca por sus actuales dueños.
Fuentes: Castillos de Alicante
Ximo G. Rico (Fotos)
Galería:

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