El Palacio Condal, o Palau Comtal en valenciano, es un edificio fortificado perteneciente a la localidad de Cocentaina en la provincia de Alicante (Comunidad Valenciana).
Si
excepcionales son los restos de la Torre Gótica (Castell de
Cocentaina), más aún lo son los del imponente Palau Comtal de la
ciudad, que ocupa el sector suroeste dominando lo que hoy conocemos
como la Plaça del Pla, y sirviendo parte de su estructura como
muralla exterior de la villa. Los estudios sobre esta obra se
acumulan apoyándose en las mismas referencias documentales que se
utilizan para explicar el recinto amurallado de Cocentaina, o para
establecer el origen medieval de la vila contestana (Azuar Ruiz,
1995), o bien, para atender a las diferentes fases de una
restauración que, aún hoy en dia, están por finalizar. (Martínez,
2003).
Como
se ha constatado, parecen existir pruebas de la existencia de algún
tipo de estructura bajo la actual planta del edificio,
identificándola con restos del recinto defensivo que servía de
protección a un hipotético palacio residencial del gobernador del
“amal de Qustantaniya” islámica (Catalá Ferrer, 2009), del que
no tenemos la más mínima referencia documental ni arqueológica.
A
falta de la necesaria confirmación que sólo puede ofrecer el
registro arqueológico, planteamos que el antiguo alcázar
respondería a la tipología característica de los edificios
fortificados de primera época feudal en el ámbito rural de la zona
alicantina conocidos como “domus maior” o casa grande (Menéndez
Fueyo, 2010), y cuya estructura constructiva se define por tener una
planta cuadrangular dotada de patio central, que hace las veces de
patio de armas, que está delimitado por cuatro torres defensivas
situadas en los extremos del edificio. La técnica constructiva
coincide con la desarrollada en la Torre Gótica, con el uso de
tapial de mampostería en los paramentos centrales y la sillería
encadenada en las esquinas y elementos de paso, aperturas y elementos
defensivos.
Los
resultados arqueológicos ofrecidos por las actuaciones del año
1.995 (Torregrosa Jiménez, 1995) y de 2.002 (Domenech Faus, 2003) en
la fachada principal del edificio son decepcionantes y nada
clarificadoras acerca del origen de la construcción, pudiendo sólo
documentarse un muro de contención de 45 metros de longitud y 3
metros de profundidad que fue construido como cimentación del
edificio dentro de las reformas realizadas por la familia de los
Corella a mediados del siglo XV (Torrecillas Segura, 2012).
El
gran momento de esplendor del Palau Comtal será a partir del año
1.448, cuando el rey Alfonso V el Magnánimo formaliza la venta de
Cocentaina al caballero Ximén Roiç Pereç de Corella i Santacoloma,
quien convertirá el edificio en un palacio de aspecto renacentista
en el que destaca la Sala de Embajadores, construida durante el siglo
XVI, representando el más puro estilo geométrico empleado en el
Renacimiento. La antesala está presidida por una chimenea de mármol
con el escudo de armas del emperador Carlos I.
Además, está la
imponente Sala Daurada, ubicada en la primera planta de la torre del
homenaje, donde se construyó una bóveda de crucería de forma
estrellada a terceletes, decorada con el más importante conjunto de
pintura mural genealógica que podemos encontrar en la Comunidad
Valenciana. Las pinturas narran la gestación y desarrollo del linaje
de los Corella, siendo encargadas por el IX Conde de Cocentaina,
Jeroni Roiç de Corella entre 1.613 y 1.623 al pintor Jerónimo
Rodríguez de Espinosa, quien trabajó junto a su hijo Jerónimo
Jacinto de Espinosa en la confección de las mismas.
Galería:












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