lunes, 27 de abril de 2020

Torre de los Quevedo (San Martín de Quevedo, Cantabria)


La Torre de los Quevedo se encuentra situada en la población de San Martín de Quevedo en la Comunidad de Cantabria. 

La casa de Quevedo en Iguña, fue fundada, al parecer, a mediados del siglo VIII en San Martín, por Diego González de Iguña, del que la tradición cuenta que durante el reinado de Alfonso I detuvo a los moros en Campóo, con lo que evitó que entraran en sus tierras. La hazaña dio origen al curioso mote de su escudo que dice: «Yo soy aquel Quevedó el que los moros entrasen, y desde aquí se tornasen, porque así lo quise yo». 

Un escudo del linaje se conserva sobre una pilastra muy cerca de la torre que nos ocupa, mandado tallar por Diego de Quevedo en 1547. Rodeada por una cerca de protección, la torre de San Martín es un buen ejemplo de la vivienda-fortaleza tan característica de nuestra región: maciza, robusta, cerrada, de planta cuadrada y provista de elementos defensivos. 

Aunque modificado en parte su aspecto militar por la apertura de más huecos de luces, su tipología nos aproxima a una edificación del siglo XIV o principios del XV, conservándose aún arcos apuntados, matacanes y aspilleras. La construcción de la torre está realizada sobre una planta cuadrada de 11,5 m. de lado, con muros de mampostería de unos 50 cm. de espesor, reforzada en los esquinales por sillería de buena factura. 

La fachada principal está orientada al sur y en ella existe una escalera que arranca de su lateral derecho, la cual dirige a la primera planta donde se encuentra la puerta de acceso. A cada lado de ella se abren dos ventanas enrejadas. En la segunda planta existe una ventana de arco de medio punto rebajado, que descansa en una repisa decorada con bolas y un cordón que rodea la parte exterior del vano, motivos que se repiten en otra bonita ventana de la fachada este. En las jambas se aprecian dos flores de lis, motivo heráldico que también se encuentra en las armas del escudo de los Quevedo. 

En la tercera planta hay otra ventana en arco, además de varios matacanes. Se remata la construcción con una cubierta a cuatro aguas en la que se ha abierto una buhardilla en una reciente restauración del conjunto. En la fachada posterior, orientada al norte, existe otra entrada que da acceso a la planta baja donde estaban la cuadra, almacenes y bodega. 

Fuente: Castillos del Olvido

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