jueves, 16 de abril de 2020

Murallas de Cáceres (Cáceres)


Torre de la Yerba en las murallas de Cáceres

Las Murallas de Cáceres se encuentran situadas en el mismo casco urbano de la ciudad de Cáceres, capital provincial de la Comunidad Autónoma de Extremadura.

Las murallas fueron levantadas por los romanos y reconstruidas posteriormente por visigodos, musulmanes y cristianos. Estos últimos las remozaron tras la reconquista de la ciudad. 

En el siglo XII los almohades realizaron esta majestuosa construcción defensiva sobre la primitiva muralla romana para defenderse de los ataques de las tropas leonesas, y aunque los cristianos las reconstruyeron tras la Reconquista  en los siglos XV y XVII, la mayor parte de lo que se conserva de ellas es obra de los almohades que las reconstruyeron, partiendo de los restos existentes con anterioridad entre los siglos XII y XIII. 

Situado sobre un cerro dominante, el recinto medieval de Cáceres, contemporáneo del de Badajoz, conforma un trapecio irregular de unos 500 por 300 metros de ejes mayor y menor, respectivamente. Se conserva gran parte de la muralla, que determina un buen conjunto medieval de arquitectura militar. En sus orígenes, y fiel al esquema romano, el recinto murado contó con cuatro puertas defendidas por torres albarranas y numerosas torres (se cuentan actualmente hasta veintidós) de diversos tipos. 

Aunque las murallas se conservan casi íntegras, es difícil ver algunos tramos, pues se encuentran integrados en edificaciones adosadas a ellas. Se conserva en gran parte, con algunos tramos y torres restaurados, y otros integrados en las edificaciones. La primera muralla defensiva, construida en el espacio que hoy ocupa la ciudad monumental de Cáceres, data aproximadamente del siglo VIII a.C., levantada por sus primeros pobladores. 

Fue obra de los celtíberos que por aquella época ocupaban la comarca; las continuas luchas les obligaron a protegerse, siendo esta la época de construcción del castro de la zona. Construyeron una muralla ciclópea, construida con grandes piedras que colocaban una sobre otra de forma bastante irregular; todavía se conservan restos en la base de algunos tramos de la muralla que, posiblemente, los romanos utilizaran para cimentar sus protecciones. 

La llegada de los romanos llevará a la construcción de una colonia: Norba Caesarina, que ocuparía el lugar del antiguo castro celtibérico y por supuesto, a la construcción de una nueva muralla. La muralla romana, según algunos historiadores, data del siglo I y fue construida utilizando sillares graníticos que colocaban a soga y a tizón, es decir, colocados a lo largo y a lo ancho. 

La organización urbanística adoptó entonces un sistema de trazado hipodámico: se construyeron cuatro entradas principales, una para cada lado: al norte, el Arco de Coria o del Socorro; al sur la Puerta de Mérida, que pudo haber sido la principal por estar dirigida hacia la capital de toda la Hispania Ulterior: Emérita Augusta; al Este el Arco del Cristo o Puerta del Río, que desgraciadamente es la única que aún conserva la muralla de esta época, y al Oeste, entre las Torres de Hierba (o Yerba) y del Horno, se situaba otra entrada de la que no conocemos su nombre. En este lugar se encontró la piedra fundacional de Norba Caesarina. Aunque quedan pocos restos de esta muralla romana, podemos observar como fue construida acercándonos a las proximidades de la desaparecida Puerta de Coria. 

La muralla será reconstruida de nuevo en el siglo XII. Esta vez serán los almohades los encargados de dar un nuevo impulso a las defensas de esta bella ciudad, para lo cual utilizaron el adobe, una mezcla de cal, arena y trocitos de ladrillos, piedras y paja. También añadirán en esta época las torres albarranas, unas 22 torres aproximadamente (algunos historiadores consideran que pudieron llegar a ser unas 40). 

Los árabes consiguieron crear en Cáceres una fortaleza inexpugnable, a la que llamarán Hisn Qazris, que significa: el "castro o la fortaleza". La muralla estaba provista de un camino de ronda, o adarve, por lo que podían desplazarse de una torre a otra con facilidad cuando el enemigo atacaba uno u otro extremo. Además las torres estaban unidas a la muralla por un tramo que estaba provisto de un puente levadizo de madera: si la torre era tomada por los invasores, lo podían retirar o izar, quedando la torre aislada de la muralla. 

La muralla también estaba provista de una barbacana que rodeaba la ciudad, pero quedó destruida cuando a partir del siglo XIV o XV la ciudad comenzó a crecer a extramuros y se comenzaron a construir casas adosadas a la muralla, pero aún es posible observar un tramo de la barbacana junto al lugar donde estuvo situada la desaparecida Puerta de Coria, también llamada Puerta del Socorro. Para los musulmanes el abastecimiento de agua era de capital importancia para la defensa de la ciudad, y por ello, además de tener agua en el interior de ella para poder aguantar largos asedios, era necesario poder llegar al río de forma protegida, y como la ribera del mismo no cruzaba la ciudad, se tuvo que buscar un sistema para llegar a la ribera protegidos del enemigo, y lo consiguieron construyendo las "torres corachas", cuya prolongación se ha perdido en la actualidad. 

El 23 de Abril del año 1229, Alfonso IX de León conquistó Cáceres definitivamente para el reino cristiano. El miedo a una nueva posible ofensiva musulmana permitió que la muralla siguiera siendo útil como defensa de la ciudad. Una anécdota de la época medieval fue que cuando un criado pegaba su amo se le condenaba a cortarle una mano, pero si el amo lo perdonaba tenía que trabajar gratuitamente en la reconstrucción de la muralla. Sería Fernando IV, a principios del siglo XIV, quien permitiría a la ciudad extenderse a extramuros.

Una construcción fuera de la muralla, podía ser utilizada como cobijo a los atacantes, por ello no se construía fuera de la muralla. Cuando se pierde el miedo a la conquista, la muralla pierde valor defensivo y se comienzan a construir casas adosadas a la muralla. Además algunos tramos de ésta son utilizados para sacar material de construcción, perdiéndose gran parte de la muralla. Los Reyes Católicos dotaron de fondos a Gonzalo Martínez Espadero a finales del siglo XV para que hiciera una reparación de la muralla. 

De entre las numerosas torres que jalonan el recinto amurallado de Cáceres destacamos algunas que se encuentran en estado excelente de conservación gracias a los trabajos de rehabiltación que la Diputación de Cáceres y el Excmo Ayuntamiento de la capital cacereña emprendieron hace años: Torre de Bujaco, Torre de la Yerba o Hierba, Torre de los Púlpitos y Torre del Horno

Fuentes: extremaduraturismo.org
                Portal Turístico de Cáceres

Galería:

Torre de Bujaco






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Torre de la Hierba o de la Yerba







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Torre de los Púlpitos







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Torre del Horno





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