sábado, 25 de abril de 2020

Torre de Cabanzón (Cantabria)


La Torre de Cabanzón se encuentra situada en la localidad del mismo nombre en la Comunidad de Cantabria. 

En el margen occidental de Cantabria se localiza la torre medieval de Cabanzón, vestigio feudal de un posible sistema defensivo del área de influencia de la villa de San Vicente de la Barquera. La presente atalaya formaría parte de un conjunto de fortificaciones en el camino del Nansa: Obeso, Celis, Cabanzón, Estrada, y se caracteriza por conservar a su alrededor una cerca almenada. 

Parece que no estamos ante una estructura arquitectónica original, ya que pueden distinguirse varios momentos diferentes en la fábrica de la fortificación. La torre es de planta cuadrada, contando con unos 10 m. de lado. Su altura está truncada, siendo un ejemplo de la política de «desmoche» de fortalezas feudales ejercida en el siglo XV. La monarquía castellana, en su proceso de estabilización hacia un poder de carácter absolutista, decretó demoliciones de los castillos y casas-fuertes de los bandos enfrentados en las luchas señoriales y en los conflictos frente a la Corona. 

La fortaleza de Cabanzón se construye con muros de sillarejo unido con mortero, exceptuando sus vanos y esquinales, donde es utilizada la piedra labrada. La puerta de acceso se ubica en la fachada norte, y debió estar rematada por un arco; actualmente nos encontramos con una oquedad irregular. En la fachada occidental, a la altura de la primera planta, existe una ventana parcialmente destruida en forma de arco de medio punto, flanqueada por dos troneras rectangulares. La cara oeste de la torre presenta una ventana ajimezada situada frente a la entrada de la muralla y cercada por dos troneras. Por último, en su fachada meridional existen un vano apuntado, con sendas troneras rectangulares, una debajo y la otra a su lado. La escasez de vanos puede situar en una cronología temprana esta fortaleza -siglo XII quizás-. 

En el exterior se desarrolla una cerca de planta cuadrangular que rodea la atalaya. Las fortificaciones medievales contaban con elementos defensivos similares (barbacanas, fosos, contrafosos, empalizadas, etc.) que obstaculizaban el paso del enemigo antes de llegar al pie del recinto principal. Incluso la entrada de la muralla no era inmediata a la torre, sino que se debía recorrer parte del corredor para encontrar la siguiente puerta. 

La cerca de Cabanzón tiene unos 3 m. de altura, posee almenas cuadradas y un estrecho pasillo de ronda. El acceso se realiza a través de una puerta de arco de medio punto, destacando el «acodo» necesario para entrar en ella. La cerca cuenta con aspilleras en forma de ojo de cerradura, pudiendo ser destinadas para artillería ligera, lo que nos hace vislumbrar épocas más modernas para este elemento de la fortificación -fines del siglo XV o siglo XVI. 

Fuente: Castillos del Olvido

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