viernes, 11 de diciembre de 2020

Torre del Bao (Los Molares, Sevilla)

 


La Torre del Bao, o también conocida como Torre del Barro, se encuentra situada en el término municipal de la localidad de Los Molares en la provincia de Sevilla (Andalucía). 

En Los Molares hubo un poblamiento desde el siglo XIV, pues hacia 1336 el rey Alfonso IX concedió al por entonces alcalde mayor de Algeciras, Alvar García de Yllas, unas tierras cerca de Los Molares con la finalidad de repoblarlas a la vez que protegerlas; donación que se vio incrementada en años posteriores, seguramente como premio a la buena labor que estaría haciendo el bueno de Don Alvar. Y como uno de los fines de la donación era la defensa del territorio, el donatario levantó una torre de grandes dimensiones y fuerte apariencia, que sirviera de atalaya y refugio a los pobladores en caso de algarada enemiga. 

Sin embargo, y aún sin finalizar el siglo XIV, estas tierras fueron abandonadas por los colonos y también la torre que, a pesar de sus buenas características y mejor ubicación con respecto a otras fortificaciones próximas, nunca volvió a ser utilizada. Es natural que, abandonada desde hace tanto, la contemplemos hoy en ese estado tan lamentable. 

Se trata de una torre atalaya construida en el siglo XIV, de planta cuadrada, de aproximadamente 12 metros de lado, de la que sólo se conserva la planta baja, y de ella los muros que la delimitan; ha desaparecido la bóveda que cubría esta planta, aunque quedan las cuatro pechinas que la sustentaban, y la escalera de acceso a plantas superiores. Como mínimo debió tener otra planta más y azotea con pretiles almenados. 

La fábrica de sus muros es de sillares en el zócalo y en las esquinas, y sillarejo en el resto, presentando relleno interior con mortero de cal y mampuestos, todo ellos sobre unos cimientos de cantería, a falta de rocas en el terreno. Los mampuestos de los muros se regularizan con verdugadas de ladrillo, cubriéndose todo el paramento con varias capas de mortero de cal. 

Como curiosidad decir que en los restos de enfoscados de sus muros se pueden apreciar esgrafiados que simulan las juntas de supuestos sillares, a modo de engaño o ilusión óptica. A pesar de los magníficos materiales utilizados en su construcción, la torre no ha podido sobrevivir al tiempo, ni al cronológico ni al meteorológico; ni tampoco a la expoliación a la que ha estado sometida, que aunque ha sido severa, por suerte no ha sido total. 

Fuentes: Wikipedia
               castillos.net

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