jueves, 10 de diciembre de 2020

Murallas de Carmona (Sevilla)

 


Las Murallas de Carmona se encuentran situadas en la localidad del mismo nombre en el centro de la provincia de Sevilla (Andalucía). 

Los asentamientos humanos en esta zona se han sucedido desde muy antiguo, dada su situación en el valle del Guadalquivir. Se ha encontrado vasos campaniformes que se conservan en el museo arqueológico nacional de Madrid y datan de finales del neolítico, concretamente del calcolítico. 

Fue colonizada por los fenicios y cartagineses, y se convirtió en una ciudad romana de gran importancia como lo atestiguan las murallas y puertas, modificadas en la época almohade y, luego, en el siglo XVIII (puertas de Sevilla y Córdoba) y sobre todo la necrópolis, en el exterior de la ciudad, que contaba con no menos de ochocientas tumbas, algunas de las cuales tienen el aspecto de una villa romana. 

En el año 884 Carmona sirvió de refugio a los sevillanos que huían de los normandos. En el año 895 esta plaza fue conquista por Al-Mudaffar. Tras cinco siglos de historia musulmana, Carmona fue reconquistada por Fernando III el Santo en el año 1247. Carmona sufrió el asedio de su vecina Sevilla hasta incorporarla a su reino en el año 1502. 

La antigua ciudad de Carmona, situada sobre una altiplanicie que domina el fértil llano del Guadalquivir, está rodeada por completo de murallas a lo largo de 3 kilómetros. El recinto amurallado es de origen romano, testimonio elocuente de la importancia de la ciudad, y tiene modificaciones medievales, islámicas y cristianas. En época romana, Carmona tenía cuatro puertas, que permitían la comunicación de la ciudad amurallada con el exterior. 

De ellas hoy día sólo quedan dos, la de Sevilla y la de Córdoba, debido a las numerosas y decisivas batallas ocurridas a lo largo de la historia. La Puerta de Sevilla fue reformada por los árabes en su parte externa, y la Puerta de Córdoba fue transformada en época moderna. En el urbanismo romano estas dos puertas principales se conectaban por el cardo máximo, constituyendo el principal eje viario de la ciudad. Aún hoy permanece, casi sin cambios, este trazado que permite el acceso a la ciudad por ambas puertas y su interconexión. 

PUERTA DE CÓRDOBA:

La Puerta de Córdoba fue construida por los romanos en el siglo I, y constituía no sólo una puerta de carácter defensivo, sino incluso propagandístico. En la Puerta de Córdoba se pueden apreciar las huellas de las diferentes culturas que en Carmona se han establecido con el paso de la historia. 

Durante la época de los Reyes Católicos la Puerta perdió su primigenia función defensiva y, con ello, su austero aspecto militar, tomando una función fiscalizadora de los productos elaborados fuera de las murallas, ejerciendo en la práctica como una aduana y adquiriendo, por tanto, una arquitectura civil. En las últimas investigaciones arqueológicas, realizadas con carácter previo a la restauración, se ha descubierto que posee dos puertas pequeñas, a cada lado de la principal, que se cegaron en el siglo II, a causa de la inestabilidad política, encontrándose actualmente en el interior de las casas adosadas, lo que la convierte en la única puerta romana de tres arcos, de carácter defensivo, que existe en la península ibérica. 

En el siglo XVI se le hicieron reformas renacentistas y a principios del siglo XVII se acordó colocar hermosos motivos ornamentales, como escudos y estatuas de mármol, hoy en día perdidas, que dignificaron la Puerta. El aspecto barroco se le confirió en época de Carlos II, con las reformas de 1688, y por ello también se la conoce como Puerta de Carlos II. 

A finales del siglo XVIII se realizó la última intervención, a cargo del afamado arquitecto neoclásico, natural de Carmona, José Chamorro, reedificándose parte del monumento y consolidándose el conjunto. En el intradós del vano principal se mantiene un interesante lienzo dieciochesco, que representa a la Virgen de Gracia, patrona de la ciudad. 

PUERTA DE SEVILLA: 

La Puerta de Sevilla es uno de los elementos más representativos del amplio y rico conjunto arquitectónico de Carmona. Aunque se han encontrado restos arqueológicos datados entre los siglos XIV y XII a.C., su origen está establecido en el siglo IX a. C., por lo que en el monumento, que fue declarado histórico-artístico antes incluso que la Giralda de Sevilla, se reflejan, igual que en un diario, los hitos y acontecimientos de la Historia de Occidente, en los que la ciudad ha participado o de los que ha sido testigo. 

En los sillares de la Puerta de Sevilla han quedado impresas huellas de las culturas de los habitantes del interior de la meseta peninsular, del Mediterráneo Oriental, fenicios, cartagineses, romanos, árabes y, finalmente, cristianos. 

Los cartagineses construyeron un baluarte sobre la primitiva torre del siglo VIII a.C., confiriéndole las primeras trazas de su aspecto cuadrangular, pesado y potente, para hacer frente al asalto de los ejércitos romanos. Estos reforzaron y reformaron la estructura levantada por los cartagineses con el conjunto de puertas que todavía hoy puede verse. Sobre el bastión erigieron un podio y un templo. 

Estas intervenciones y las restantes que se realizaron por los romanos, especialmente durante el siglo I de nuestra era, hicieron de Carmona la ciudad más fuerte de la Bética durante la antigüedad, tal como proclamó Cesar al conquistar la ciudad. 

A partir del siglo XII se realizaron diversas intervenciones. El arco de herradura situado en el lado occidental es de época almohade. En el año 1885 fue destruido el arco denominado de Felipe II que se situaba más occidental que el almohade. El conjunto quedó despojado de las casas anexas en los años sesenta. En el año 1973 se realizaron las últimas restauraciones que permitieron habilitar el Salón de los Presos Bajo y Alto, el Patio de los Aljibes y la Torre del Oro, desde donde se pueden observar unas magníficas imágenes del caserío carmonense. 

Fuentes: Wikipedia
               castillos.net
               garcilanga (Fotos)

Galería:









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