viernes, 11 de diciembre de 2020

Castillo de Setefilla (Lora del Río, Sevilla)

 


El Castillo de Setefilla se alza sobre un risco bajo el que pasa la carretera que va a Puebla de los Infantes, en el término municipal de la localidad de Lora del Río en la provincia de Sevilla (Andalucía). 

El castillo es de origen árabe, si bien parece que está basado sobre un antiguo castro romano que a su vez aprovechó un anterior recinto ibero. Fue edificado entre los años 888-912 por los Banu Layt, la tribu bereber que controlaba la comarca. Recibió el nombre de Chadfilah o Chant-Fila. 

En la primavera de 1247 fue conquistado por el ejército de Fernando III, durante su avance hacia Sevilla y entregado a los hospitalarios, pasando a formar parte de la bailía que estableció dicha orden con sede en la cercana Lora del Río. El topónimo de Setefilla proviene de la corrupción fonética de Septe Fillas, en relación a las siete villas cercanas a Lora que fueron incluidas en la bailía establecida por el Hospital en 1259. Esta fortaleza controlaba el paso hacia la Sierra Norte de Sevilla junto a las de Puebla de los Infantes, Peñaflor, Cazalla, Alanís y Constantina. 

Su forma es poligonal, adaptándose a la superficie del cerro donde se asienta, y su superficie es aproximadamente de unos 4.000 m2. La entrada se encuentra al final de una rampa situada en el lado sur del recinto, en un desdoblamiento de la muralla. El interior está dividido en dos zonas claramente diferenciadas. Primero una amplia plaza de armas de unos 3.000 m2, con restos de varias torres de planta cuadrada. 

Hacia la mitad del lienzo de 50 metros que divide el recinto, se encuentra la Torre del Homenaje. En el extremo sur de dicho lienzo hay una poterna en recodo que da paso al segundo patio de armas, de unos 900 m2, donde se pueden ver los restos de un aljibe prácticamente cegado, así como los de una torre situada en el extremo norte, levantada sobre un promontorio del terreno. 

La Torre del Homenaje, de planta cuadrada y unos 9 metros de lado, cuenta con dos plantas: una planta baja a la que se accede desde el mismo patio, cerrada con una bóveda de cañón, y otra superior a la que se accedía desde el adarve de la cortina que parte el recinto de la fortaleza en dos. La azotea de la misma ya no existe. 

En el siglo XVIII parece que aún se conservaba en buenas condiciones, ya que Thomas Andrés de Gússeme lo describía de la siguiente manera: “Existe viva la fortaleza con su torre de homenaje entera, y sin lesión; tiene un recinto de muralla, con algunas otras torres, en que hay unas más bien conservadas que las otras; a este recinto lo divide en dos partes otra muralla, que encierra en sí la torre mayor, cisternas, baños, y edificios subterráneos, todo en buen estado”. Obviamente y por desgracia, esos baños y edificios subterráneos han sido tapados por el tiempo. Quizá una limpieza del terreno dejase al descubierto esas dependencias. 

Las murallas y torres están fabricadas con paramentos de mampuesto rellenos de tierra mezclada con cantos y restos cerámicos. La torre del homenaje está fabricada con mampuesto, conservando grandes zonas de enlucido de mortero de cal y arena. En su parte inferior se observan los mechinales del andamiaje elaborado para su construcción. Las esquinas de la misma así como los vanos de las puertas son de sillares bien labrados. La poterna de acceso al segundo patio también está fabricada con sillares de piedra caliza. Las bóvedas de la torre y la ya casi inexistente del aljibe eran de ladrillo. El acceso es libre. 

Fuentes: Wikipedia
               castillos.net
               J. Aranda (Fotos)

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