Los restos de las Murallas de Artés se encuentran situados en el casco urbano de la localidad de este mismo nombre en la comarca del Baguès de la provincia de Barcelona (Cataluña).
Se
cree que el nombre de la población deriva del término latino Artium
(cerro
fortificado). Existen indicios de que en el siglo VI existía en la
zona una iglesia fortificada que sirvió de primitivo asentamiento a
los pobladores del área. Los restos arqueológicos encontrados en el
yacimiento de Matacans, así como las inscripciones romanas de los
siglos II y III encontradas en la Plaça Vella (Plaza Vieja),
confirman que existieron pobladores continuados durante siglos.
Artés es
una de las primeras poblaciones de la comarca que figura en
documentos escritos, ya que aparece en uno fechado el 24 de junio de
889. En este documento, el rey Eudes de Francia concedía diversos
privilegios a las iglesias de Santa María y de San Pedro de Vic.
Entre estas concesiones se encontraba el Valle de Artés.
El
recinto amurallado rodeaba la colina del castillo a un nivel más
bajo, ocupando por ello mayor superficie y encerrando las viviendas
de la población. La muralla fue levantada en el siglo XIII por el
obispo de Vic. Luego fue reformada entre los siglos XV y XVI. Con el
tiempo se le adosaron casas y se derribaron sectores.
En
1246, el obispo de Vic, Bernat de Mur, permutaba con el rey Jaime I
los alodios del reino de Valencia por los castillos de Sallent y
Castellnou de Bagès. Estos debieron ser escogidos con la intención
de formar la baronía de Artés, Sallent y Castellnou. Dicha baronía
fue gobernada hasta el siglo XV por un alcalde general que tenía
jurisdicción en los tres términos en el mismo tiempo.
Por
encima del alcalde, el obispo nombraba a un procurador general de las
baronías que era el encargado de supervisar su buen gobierno. La
peste negra del año 1348 y la carestía de los años 1375-76
provocaron la disminución del número de masías y el abandono del
casco urbano. Los pocos que quedaron desaparecieron después de la
guerra civil entre la Generalidad y el rey Juan II (1462-72).
La
gran expansión urbana se produjo a mediados del siglo XVI. Fue a
raíz de la recuperación del núcleo de población cuando Artés
pudo recibir de los obispos de Vic un privilegio para nombrar a los
representantes de las familias del término. Ni de la forma de
regirse ni de sus atribuciones se sabe sino que los cargos eran
anuales y que reunía a los hombres de las parroquias de Artés y de
Horta. La separación de esta última población no se produjo antes
de los años 1630-39. También se ha comprobado que Artés tenía las
prisiones que servían para toda la baronía.
Prácticamente
desaparecidas, ocurre lo mismo que con el castillo. Los vestigios,
mimetizados con el caserío son escasos y difíciles de distinguir a
simple vista. No obstante quedan algunos de sus portales. Aún puede
verse la llamada Casa
del Torrero (del Torretà en catalán). Era el lugar en que vivía el
encargado de las murallas, de abrir y cerrar las puertas a las hora
estipuladas. Parece una antigua torre que defendiera una de sus
puertas, pues en su pared oriental se adosa el portal de San Marco.
Actualmente es una vivienda, con planta baja y tres pisos, cubierta
con taja árabe y portal de medio punto adovelado.
Fuentes: Wikipedia
castillosricsol.org
Ayto. de Artés
Galería:
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