La Casa-Fuerte de la Encomienda se encuentra situada en la localidad de San Martín de Trevejo de la provincia de Cáceres en la Comunidad de Extremadura.
San
Martín de Trevejo, como encomienda de la Orden Militar de Alcántara,
tuvo casa-fuerte construida a partir del siglo XIV.
La
encomienda de Trevejo abarcó los actuales términos extremeños de
Villamiel y San Martín de Trevejo, así como el salmantino de
Villasrrubias. Los hospitalarios implantarían la devoción y
advocación parroquial de San Juan, darían fuero a la villa en 1228
y (re)construirían el castillo desde el cual ejercerían su mando
comendadores como Gonzalo Pérez, Martín Pérez, Fernán Martínez y
Alfonso García, todos de la decimotercera centuria.
De
aquel primer siglo dataría presumiblemente la Cruz procesional
trevejana que se conserva en el Museo de Cáceres. Del siguiente
apenas hay referencias más allá de una mención a la iglesia de San
Ioan de Trebeio (1325) y no es hasta mediados del
cuatrocientos cuando la fortaleza trevejana vuelve a tomar
protagonismo en las fuentes.
La
casa-fuerte la podemos encontrar en la Plaza Mayor de la localidad.
Tras el abandono del Fuerte de San Martín se convirtió en el centro
del control territorial de la Orden de San Juan de Jerusalén en esta
localidad cacereña. En su fachada destacan sus tres grandes
aspilleras, aunque algo semiocultas por el mobiliario urbano. Está
construida con mampostería de granito y algunos sillares en las
esquinas.
En
tiempos de Carlos I, hacia los años 30 del siglo XVI, la sede de la
encomienda se trasladaría a San Martín de Trevejo y la granítica
fortaleza perdió la condición capitalina. No obstante, los ecos de
la prosperidad del siglo áureo todavía se harían sentir con la
remodelación, por ejemplo, de la iglesia de San Juan en el año
1576.
Durante
esta centuria sabemos que San Martín de Trevejo tenía varios
molinos harineros y aceiteros, y que entre su producción destacaba,
además de aceite y pan, las nueces, los higos y las castañas
reboldanas. Tres buenas dehesas rodeaban a Trevejo: la de San Pedro,
con horno de teja e iglesia con dicha advocación; la de Villalba,
donde había alcornoques -y, por ende, corcho-; y la de Torrelamata,
con la ermita de San Simón, una herrería y una era para trillar.
Había comercio con Portugal, de donde se importaba pescado, lienzos
y cera, y buenas relaciones con Ciudad Rodrigo, en cuya diócesis se
inscribía la encomienda. En 1591 contaba la villa con 86 vecinos,
esto es, casi un centenar de familias.
Fuentes: Wikipedia
castillosricsol.org
Revista "El Trapecio"
Galería:
.jpg)
%2001.jpg)
%2002.jpg)
%2003.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario