El Castillo de Rubí se encuentra situado en el término municipal y cerca del casco urbano de la localidad de Rubí en la comarca del Vallés Occidental de la provincia de Barcelona (Cataluña).
El
lugar de Rubí ya aparece citado en el año 986, en un precepto del
rey Lotario, donde confirma los bienes que tenía el monasterio de
Sant Cugat del Vallés, entre los que se encontraba el término de
Río
Rubeo. El
castillo no aparece hasta el año 1002, cuando el papa Silvestre II
lo confirma como una de las posesiones del cenobio en la zona.
El
castillo era propiedad de los condes de Barcelona, que en el año
1017 nombraron como castellano a Senifred de Riurubí. A partir de
este momento el castillo aparecerá vinculado a esta familia. A
mediados del siglo XI consta que los señores del castillo eran de la
familia Claramunt, a la que servían como castellanos los Rubí.
Este
castillo estaba situado a pocos metros del templo de Sant Genís y
del que hoy en día quedan pocos restos. En 1990 se llevó a cabo una
campaña de excavaciones arqueológicas, que pusieron al descubierto
varias estructuras y silos de la antigua fortificación.
Se
pudieron datar hasta tres periodos de ocupación. El primero está
situado a finales del siglo X. De esta etapa se encontraron varios
silos y los anclajes de varias estructuras de madera. Se cree que en
esa época había un pequeño poblado protegido por empalizadas. De
la segunda etapa, que corresponde a la segunda mitad del siglo XI y
principios del XII, se conserva un fragmento del muro norte, de un
edificio que estaba rodeado por un foso y estaba situado en la parte
más alta de la colina.
La
última etapa se sitúa entre la segunda mitad del siglo XII y la
primera del XIII. En este momento se crea un segundo recinto
fortificado, del que todavía se puede seguir parte de su trazado y
de tres torres situadas en el sector de poniente.
En
1233 Berenguer de Rubí pidió licencia a Jaume I para construir una
casa fuerte, en un alodio cercano a la iglesia de Sant Pere.
Probablemente el material del que estaba hecho el cerro donde se
levantaba el viejo castillo, muy frágil y que se erosiona con
facilidad, fue el motivo de este traslado. De hecho, los diferentes
deslizamientos que ha sufrido el terreno a lo largo de los siglos,
han provocado que casi no quede nada en pie de la fortificación.
A
mediados del siglo XIV el castillo pasa a manos de la familia
Torrelles, que en 1361 lo convierte en su residencia, abandonando
definitivamente la antigua fortificación. A finales del mismo siglo,
el rey Joan I recupera la jurisdicción civil y militar del castillo,
para darla posteriormente a los Togores, emparentados con los Oms y
de Santa Pau. En el siglo XV el castillo pierde la condición de
fortaleza y se remodela para convertirlo en un palacio señorial.
A
partir del siglo XVIII el castillo se convierte en masía y por lo
tanto se modifican algunas dependencias. Es el momento en que se
construye un nuevo piso en el ala este, eliminando las almenas que la
coronaban.
A
finales del siglo XX del Ayuntamiento de Rubí se hace con la
propiedad de la fortaleza y la reforma excesivamente, para
convertirla en un centro cultural y un museo. En esta reforma se
destruyen algunos elementos interesantes para la comprensión del
edificio y se crean nuevos espacios que le confieren una imagen
demasiado moderna.
Fuentes: Wikipedia
Cataluña Medieval (Fotos: Ricard Ballo)
Art Medieval
Pobles de Catalunya
Galería:
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